Punto de Encuentro

PPK Miente.

El pueblo peruano a lo largo de su historia ha demostrado ser generoso y dar nuevas oportunidades a los políticos. Es una suerte de “don del perdón” para aquellos que en alguna medida los representan y –con sus desatinos- asumen la defensa de ciertos intereses definidos como populares.

Revisemos el triunfo de Manuel Prado en el 62´ó el del arquitecto Fernando Belaúnde en el 80´a pesar de que su primer gobierno propició con sus temas irresueltos y su poca capacidad de consenso el golpe de Velasco ó la segunda victoria de Fujimori a pesar de tomar una medida ilegal como el cierre del parlamento. Más recientemente pensemos en el triunfo de Alan García después de una gestión complicada en el marco de un país azotado por la crisis y el terrorismo. Los errores suelen ser perdonados a quienes el país reconoce como referentes y existe una persistencia colectiva en creer en ellos.

En el caso de la mentira el panorama es más complejo. El pueblo peruano parece ser muy sensible a la cuestión al engaño abierto y consciente. Recuerde usted a Susana Villarán ofreciendo no reelegirse para luego afirmar que “cambió de opinión”, ello fue su Waterloo electoral en 2014 ó sondee el nivel de afecto con el que cuenta Ollanta Humala en el Sur Andino por haber prometido concreta y específicamente gas a 12 soles. La constatación de la mentira electoral es una cruz muy pesada que el pueblo impone a los políticos, más que cualquier otro calvario. 

En el caso de PPK el asunto de tener aún pasaporte norteamericano no es el tema de fondo, PPK le mintió al país diciendo que renunciaría a dicha nacionalidad hace 4 años y no lo hizo. Mintió abierta e impresentablemente. Esperó los resultados de la primera vuelta para dar marcha atrás a cualquier trámite para ser únicamente peruano. Ahora promete renunciar a su ciudadanía estadounidense una vez que lance su candidatura en Octubre. 

Pero el incidente con el pasaporte no es lo único que puede acercarlo a la peligrosa sentencia de “mentiroso”, etiqueta con el que el sentir de la calle puede bautizarlo. En Diciembre de 2014 no solo avaló la “Ley Pulpín”, que recortaba derechos laborales a los menores de 24 años, sino que además pidió que su aplicación se extendiera hasta los 30 años; cuando el líder de “Peruanos Por el Kambio vio la reacción de rechazo pleno que esta medida ocasionaba en la juventud atribuyó su declaración a la nieve y a la mala comunicación telefónica.

Finalmente, cabe mencionar que en recientes entrevistas reitera que su orientación no es la de favorecer a grandes empresas. Olvida sus buenos tratos con la IPC en el primer gobierno accionpopulista y con la Occidental en el segundo. Recordemos que el proyecto de la carretera “Interoceánica” fue liberado del SNIP y firmado durante el gobierno de Alejandro Toledo –donde PPK fue Premier y ministro de Economía-  favoreciendo a una empresa brasileña altamente cuestionada en su propio país. 

La constatación de que PPK miente o es mentiroso por parte de la inmensa clase media peruana –principal decisor de la lid de 2016- y de los sectores más humildes terminará por evaporar sus posibilidades el próximo año y no habrá asesor brasileño asociado a redes de corrupción de alto nivel en el país de la zamba (al que ahora intenta negar) o pasada de cuy que lo auxilie.