Punto de Encuentro

La gran mentira de 28 de julio

El intrascendente discurso de Ollanta Humala confirma la bandera insignia de un gobierno para el olvido: La Mentira. Que el actual Presidente nunca transmitió una visión del país, que nunca tuvo la capacidad de convertirse en un estadista como el que el Perú requería para continuar en la senda del crecimiento era algo que  los peruanos ya habíamos asumido hace algún tiempo. Sin embargo no es bueno constatar que no solo no existe ánimo de enmienda sino que se le ha mentido al país de manera abierta en el mensaje de fiestas patrias, inflando cifras y hablando de obras inexistentes o únicamente en proyecto. Palabras al viento.

Resulta inverosímil que con un Perú al 2% de crecimiento,  con una inversión pública que cae trepidantemente y  con el gran desorden político y administrativo se hable  de mil puentes y miles de kilómetros de carreteras imaginarias. Lamentablemente parece no ser un error, sino más bien un intento de confundir al país por medio del engaño disfrazado de data irreal. Esto quizás en el afán de huir de la imagen de ineficiencia y de inoperatividad que el Gobierno Nacionalista viene sembrando  en la memoria colectiva de los peruanos.

 Contrastemos palabras con realidades:

-          Humala ha aludido 170 hospitales que resultarán siendo una ilusión cruel; por ejemplo se habla de 4 de ellos en la región de Loreto donde solo hay uno a menos del tercio de progreso en Yurimaguas y otros 3 en solo proyecto sin ningún avance. Tal es la situación del sector a lo largo y ancho del país.

-        También ha mencionado agua potable a 7 millones de peruanos, lo cual es falso ya que en este gobierno no se ha avanzado significativamente esquemas de agua potable como en el quinquenio anterior, las obras que Humala ha inaugurado en este sector corresponden a proyectos que se dejaron en ejecución por la gestión del gobierno de Alan García.

-        Ha dicho que ha construido 3.5 veces más de vías de carreteras de las existentes. Algunas muestras del flagrante engaño en este punto:

o   Ayacucho-Abancay: Obra del Gobierno Anterior

o   Alfamayo-Quillabamba: Obra del Gobierno Anterior

o   Chongoyape- Cajamarca: Obra del Gobierno Anterior

 

Es decir Humala contabiliza los kilómetros que hizo principal y  mayoritariamente el gobierno del APRA., presentándolos todos como su obra entera falseando de esta manera la verdad frente a toda la nación. Lo mismo ocurre con el proyecto Olmos que presenta como propio y que en justicia es atribuible a varias gestiones anteriores a la suya.

-   Nuestro aún Presidente ha sostenido que en el VRAEM el narcotráfico ya no es un poder paralelo y que se han erradicado 90 mil Hectáreas de hoja de coca, cuando el Perú solo cuenta con 60 mil. Lamentable.

 -  Sobre el Gaseoducto Sur peruano anunció ramal a Puno cuando en el concurso no estaban consignados ni Puno ni Juliaca.

 -  Ha anunciado Chavimochic III etapa, que está con autorización pero en donde aún no se mueve ni una piedra. Ha ofrecido  250 mil viviendas en los siguientes doce meses. En cuatro años ha hecho menos de esa cifra. De la misma manera ofrece un Parque Industrial por Región .Son cuestiones que -en un año- resultan técnicamente irrealizables.

 Finalmente es válido afirmar que Alejandro Toledo -con sus aciertos, sus errores y no pocos desatinos- dejó un país un tanto mejor del que encontró; como es válido señalar también que Alan García dejó un país inmensamente mejor del que encontró, reduciendo la pobreza 20%, eliminando –según estándares internacionales-  el analfabetismo, encaminando al Perú hacia el triunfo de La Haya y articulando La Alianza del Pacífico, bloque comercial de futuro, crecimiento y democracia.

Humala en cambio nos deja un país paralizado y con los indicadores económicos y sociales en franco retroceso. Su promesa incumplida al Sur del gas a 12 soles es una herida abierta y aun sangrante. Sus programas sociales –en donde ha incrementado el gasto en un  50%-  mal aplicados han permitido que la pobreza gane terreno por primera vez en 15 años del mismo modo que la anemia y la desnutrición crónica infantil.

Los desfavorables resultados del Gobierno de Ollanta Humala para el Perú, su poca obra material, así como sus serias omisiones en su mensaje presidencial respecto al venidero fenómeno del niño y  a la temática de seguridad ciudadana –principal preocupación de los peruanos-, son realidades  tan sólidas y visibles que la mentira, protagonista principal de su último discurso, no las podrá ocultar.

¿Serán capaces los medios de comunicación peruanos de desmentir las cifras de este mensaje?  ¿O caerán en el juego electoral de presentar este Gobierno mejor de lo que la realidad demuestra?