Punto de Encuentro

Los primeros retos de Kuczynski

Existe ya un nuevo presidente electo. La diferencia entre Peruanos Por el Kambio y Fuerza Popular -respecto a los votos que faltan contabilizar- hace irreversible el triunfo de Pedro Pablo Kuczynski en el ballotage más ajustado de toda la historia. Los votos del extranjero al final inclinaron la balanza en términos definitivos, aunque sin duda en terreno nacional fue clave el envión inicial recibido de parte de Julio Guzmán y el rush final protagonizado básicamente por la activa campaña de Verónika Mendoza y distintos colectivos de izquierda y un sector del APRA. Por escaso margen pero podemos concluir que el antifujimorismo -no la adhesión a Kuczynski- se impuso.

El nuevo Presidente contará con un parlamento adverso, pues su agrupación solo logró la elección de 18 curules en el primer poder del Estado. Incluso si analizamos la orientación económica de PPK y de sus técnicos vemos que el Frente Amplio y sus 20 congresistas estarán en la orilla contraria al Ejecutivo. Si a ellos le sumamos una mayoritaria bancada naranja de 73 miembros aun acusando las heridas y el fastidio de una campaña en la que les han llovido insultos y calificativos de grueso calibre, como por ejemplo el ser los impulsores de un "Narco-Estado”, caemos en la cuenta de que, de seguir así, Kuczynski Godard puede iniciar su periodo presidencial con 93 padres de la patria (de 130) como opositores a su gestión.

Por ello es que respecto al Fujimorismo el primer reto de Kuczynski es desmontar el encono producido durante la segunda vuelta y tender puentes. No solo se trata de pedir perdón, como algunos señalan, sino también de acercarse honesta y humildemente, de tomar la iniciativa, de aceptar que en algunos intercambios el exceso le ganó el pulso a la prudencia. Recuperar el marco del respeto entre ambos grupos para establecer un trabajo conjunto -que se cae de maduro por las tremendas coincidencias programáticas- es clave y merece toda la atención del flamante mandatario.

Existen algunas bancadas como la del APRA y la de Acción Popular que expresan movimientos que deben ser convocados para canalizar y considerar -en todo o en parte-  algunos planteamientos que generaron simpatías y amplio comentario en la primera vuelta, como el del Canon Comunal, el Ministerio de la Juventud, el aseguramiento y jubilación para taxistas y mototaxistas y todo el debate respecto a la temática del gas. A pesar de que numéricamente estas agrupaciones no sean imponentes en el legislativo, representan movimientos con historia, voceros, juventudes y presencia en medios que bien valdría la pena que vean recogidos parte de sus planteamientos por el nuevo ejecutivo.

Respecto al Frente Amplio la tarea pasa por materializar lo que debió hacerse para la segunda vuelta: concertar 5 o 6 políticas concretas que sean el marco de un acuerdo por la gobernabilidad del Perú. Verónika Mendoza perdió la gran oportunidad de plantearlo previo a su apoyo -ofrendó un cheque en blanco motivada solo el antifujimorismo, que puede ser "principista", pero que no expresa ninguna visión de país-  y ahora su potencial oposición desde el arranque de la gestión de Peruanos Por el Cambio puede interpretarse como inmadura o irresponsable. Los 50 días que nos separan del 28 de Julio puede representar el espacio temporal para subsanar el error, pero esta vez con la iniciativa de electo Presidente. Una de las políticas sobre las que puede existir acuerdo puede ser por ejemplo la planteada por la ex candidata respecto a la lucha frontal y decidida contra el cáncer.

Una movida clave a estas alturas de la partida es la elección de un premier que asegure el diálogo y profundice las buenas relaciones y no recuerde o exaspere la tensión de la parte final de la campaña. Si Kuczynski tiene la sabiduría de escoger un elemento independiente de mucho prestigio daría la sorpresa a muchos -me incluyo- y alentaría las condiciones de un buen inicio al frente de la nave del Perú.

Finalmente, consideramos importante retomar la planificación estratégica expresada en el Plan Perú 2021, producido por el CEPLAN durante la gestión de Alan García y que, lamentable e incomprensiblemente, Ollanta Humala ignoró. Justamente son políticas de Estado las que requiere el país y ésta se presenta como la oportunidad para plantear planificar de cara a los siguientes 15 o 20 años. En esa línea darle un rol más activo al Acuerdo Nacional sería importante y saludable.

Me preocupa a sobre manera que ocurra aquí lo que sucedió en Venezuela con la elección de Rafael Caldera, un veterano que manejó muy mal los hilos de la política en tierras llaneras y le abrió el paso al fallecido autócrata Hugo Chávez Frías. No sea que aquí el mismo comportamiento del ejecutivo dirigido por otro veterano, sumado a la impericia e inmadurez de la izquierda marxista y a una cerrrazón fujimorista alumbre las posibilidades a radicalismos como los de Goyo Santos, Antauro Humala o caudillos aún peores.