Punto de Encuentro

Los 6 meses de Kuczynski: continuismo sin liderazgo.

 

PPK fue electo, dentro de las razones positivas -ya que la negativa y quizás la más potente fue el no elegir a Keiko Fujimori- bajo la premisa de reactivar la economía nacional y con ello el empleo, que venía en descenso. El país tiene además entre sus preocupaciones fundamentales el asunto de la seguridad ciudadana, el mejoraramiento de los servicios de Educación y Salud y una nueva y gran fijación: la lucha contra la corrupción. Para todo ello -sobre todo para la reactivación económica- el Presidente ilusionó a muchos con la idea de que tenía un "equipo de lujo".

Lamentablemente si una frase resumiera lo que ha significado este medio año tendría que ser: falta de liderazgo y continuismo. En muchos aspectos pareciera que el Gobierno de los Humala siguiera manejando el país por la lentitud con la que caminan las cosas.

La poca pericia política del mandatario se pone de manifiesto en la incapacidad de manejar su relación con la primera fuerza parlamentaria -con formas arrugantes por momentos hay que reconocerlo- pero además de lograr una cohesión importante dentro de su propia bancada, a pesar que son solo 17, da la impresión de que responden cada quién a sus propios intereses y no a un plan estructurado, propio de una organización que está en el poder. Del mismo modo se percibe cierto desorden en las declaraciones de los voceros del Ejecutivo, esto agudizado por las ocurrencias que suelta el propio PPK cada cierto tienpo. Quizás en materia de Gobernabilidad lo mas destacable haya sido convocar al Acuerdo Nacional, en donde los diversos sectores del Gobierno han expuesto sus planes frente a los partido políticos, gremios y sociedad civil.

En estos primeros 6 meses Kuczynski no ha dado indicios de caminar hacia la tan esperada reactivación, ya que no ha podido avanzar en la viabilidad de los proyectos mineros paralizados y menos impulsado nuevos, esto porque no hay un plan para afrontar la conflictividad social alrededor del tema extractivo, corremos el riesgo -de seguir así- de que los próximos años no sean auspiciosos. Tampoco se ha atraído otras nuevas inversiones, muchos pensaban que el Presidente iba a ser un activo promotor de esto, pero hasta ahora nada. Su plan de estímulo para la Mype -aunque ordenado y pulcro- es excesivamente urbano y clasemediero, no hay grandes anuncios para los productores del campo. Incluso bajo el ahora famoso concepto del "destrabe", que el premier Zavala menciona reiteradamente, se modificó el contrato para el Aeropuerto Internacional de Chincheros, dejando más dudas que respuestas y en una maniobra en donde todo hace indicar que el Estado asume el riesgo y el consecionario se la lleva fácil a pesar de su insolvencia.

Ha librado además batallas perdidas en Educación y Salud, con la censura de Saavedra y el rechazo a su proyecto de pasar el INEN al MINSA; ambas derrotas propiciadas por el Fujimorismo, pero que anticipándose o dialogando se hubieran evitado. El sector Salud es sin duda uno de los más conflictuados de este Gobierno junto al sector Interior, en donde el Ministro evidencia una muy mala relación con la familia policial y no da aun signos de reducir la percepción de inseguridad ciudadana, a pesar de haber expuesto un plan bastante optimista. Hay que reconocer que esta administración recibe la herencia de desorden y falta de autoridad de los Humala, cuestión que en efecto lo complica todo. Por eso es más que importante romper la idea de un peligroso continuismo, más aun en el Interior y Salud.

Finalmente, en el asunto de la lucha contra la corrupción, observamos que la voluntad de algunos sectores y actores del Ejecutivo de presentar medidas concretas contra este flagelo se ve opacada por las declaraciones de Kuczynski donde afirma cosas como "no todo lo de Odebrecht es malo" ó "hay que voltear la página". No se da cuenta que la población no quiere voltear la página y desea encendidamente que se sepa quienes fueron corrompidos por los brasileños y paguen sus culpas ejemplificadoramente en prisión. Ir reiteradamente contra ello da la idea de querer apañar o ser blando con los corruptos, algo inaceptable viniendo de quién encarna la nación.

Esperemos que los 6 meses que vengan exista un cambio de actitud, lo que debe sin duda corresponderse con el cambio de algunas piezas en el Gabinete y fundamentalmente de una actitud más decidida del mandatario, que nos haga percibir que asume por fin el liderazgo que un Presidente de la República debe ejercer.                       

Enrique Valderrama