Punto de Encuentro

Kuczynski y el fin de la tecnocracia

Gracias a Pedro Pablo Kuczynski en 2021 el discurso del "técnico" estará subvaluado, tendrá poco efecto en el electorado, quién habrá entendido que la cosa pública debe manejarse por políticos -que intermedien y que representen- y que la tecnócracia no ha reactivado la economía, combatido la inseguridad ciudadana y menos mejorado la oferta y calidad de los servicios que el Estado pone a disposición del ciudadano.  Serán vistos como sujetos obsesionados con las esquivas cifras que poco o nada mejoraron y que no representaron ningún impacto en la familia popular. Una expresión decadente de una forma de entender la administración estatal -propagandizada por Fujimori en su intento de destruir al APRA y a los demás Partidos-  que por su miopía es blanda y permisiva con la acción del neo senderismo; pero además es indiferente frente a la pequeña producción popular, teniendo siempre la mira puesta en los proyectos gigantes y en la gran inversión.

Vale la pena recordar que este discurso se encaramó en la administración desde Fujimori, se reacomodó con Toledo teniendo protagonismo en el quinquenio chakano, aunque en el marco de una sociedad aún levemente politizada debido al recuerdo aún fresco de la lucha por la recuperación de la democracia; luego vino el APRA y puso la política por delante y el país creció más que nunca antes (7% promedio anual); finalmente llegó Humala y ante su incapacidad y falta de visión manda y gobierna esta mirada desde entonces. En 2021 -de continuar el mismo rumbo- será el fin del discurso tecnócrata tras 10 años de hegemonía.

Lo cierto, más allá de cualquier presagio, es que técnicos sin orientación y conducción política están perdidos en la gran tarea de liderar este país tan diverso y  complejo que es el Perú. En ello se configura la actual crisis y agotamiento del tiempo político de Fernando Zavala al frente de la PCM. El Ejecutivo necesita políticos.

Políticos que en principio debieran venir de las canteras propias del proyecto político de Kuczynski Godard; es acá donde caemos en la cuenta que el mandatario no tiene un Partido político, la agrupación que lleva sus siglas le resulta ahora una contingencia molesta y antipática, sin sentido útil, llena de personajes cuyas ambiciones -pareciera considerar Kuczynski-  van más allá de sus capacidades, a los que no encargaría jamás un ministerio clave, menos el Premierato. El ejecutivo piensa que su única función debe ser aplaudir sus medidas y defender su "técnica" y apolítica manera de conducir el país. Una vez ganada la elección el Presidente y sus técnicos, de haber podido, la habrían clausurado seguramente.

En algún sentido tienen razón; cambiar a los amigos de Kuczynski que gobiernan -encabezados por Zavala- por Gilbert Violeta y sus amigos no solucionaría nada; es más es probable que heriría de muerte la gestión de este Gobierno, sumiéndola en escándalos de corrupción de poca monta y en disputas poco elegantes por concentrar más y más poder. No son pues el grupo de Violeta, Villacorta y Heresi lo que requiere el Perú como alternativa a Zavala

Esto no invalida sin embargo el argumento de que el Gobierno necesita un Gabinete mucho más político, que por fuerza de las circunstancias lo tendrá que buscar fuera de sus linderos y esperemos que ello lo lleve a pensar en la posibilidad de un Consejo de Ministros de unidad nacional; única fórmula que considero válida para corregir estos erráticos 13 meses iniciales.