Punto de Encuentro

Un Gobierno sin autoridad y que no asume sus culpas.

La crisis desatada por la negativa de confianza del Parlamento al Gabinete Zavala deja al país en una delicada situación, con una sensación que se empieza a convertir en sentido común de falta de orden, ausencia de política, carencia de autoridad y abre además la posibilidad de un cierre del Congreso; medida ultra radical -aunque constitucionalmente posible- que nunca se ha aplicado en 16 años de retorno a la democracia. Este hecho, de producirse, sería vergonzoso y la constatación de nuestra adolescencia política como nación.

¿Quién es el principal responsable de situarnos al borde de la vergüenza?. Pienso que el premio claramente se lo lleva el Gobierno; ¿Por qué? Pues porque todos sabíamos que el Fujimorismo no es una organización con modales democráticos adecuadamente afinados, teníamos claro que procesar la derrota no les iba a ser sencillo y que con su número la tentación del obstruccionismo estaba al acecho, aún más cuando muchos de sus representantes son nuevos e inexpertos en las lides políticas y ello los lleva a ponerle acento a la confrontación y no al consenso. Parece que el único que no se percató de estos asuntos fue Kuczynski y empezó a gobernar tomando decisiones que claramente no ayudaban a mejorar el clima con el legislativo.

Iniciando el Gobierno comete un gran error al darle continuidad a Saavedra, Ministro de Educación de Humala, no sólo venía de una administración enemiga del Fujimorismo sino profundamente ineficiente y corrupta. Algunos piensan que quizás Saavedra era el lunar positivo -yo no lo creo- pero bien se pudo convocar a otro y no a un funcionario humalista. Inició el Gabinete Zavala ya con un Ministro en la mira de la mayoría naranja.

En esa línea también se empieza a notar la presencia de asesores, opinólogo, funcionarios y amigos de las altas esferas del Ejecutivo pertenecientes a la izquierda comunista limeña y que iban azuzando en sus espacios de influencia periodística y social la profundización de la confrontación. Su antifujimorismo los ciega y nubla igual o más que la derrota por 0,1% a las huestes lideradas por Keiko. La cercanía de estos personajes al Ejecutivo y a sus principales figuras mantiene en constante crispación a la bankada. Es una situación innecesaria y perfectamente corregible, pero en el Gobierno no lo entienden así.

Luego, la prédica de lucha contra la corrupción -que PPKausas enarbolaron en campaña agresivamente contra Fuerza Popular- quedó desvirtuada por el tema Chinchero, los audios de Thorne y la posición tibia del Ejecutivo frente a Odebrecht. Vizcarra y Thorne abandonaron el Ejecutivo, pero siempre entre un ambiente de victimización pública ante los medios y endilgando la responsabilidad a Keiko y sus voceros, cuando de por medio habían graves indicios de corrupción o malos manejos de estos funcionarios.

Otro tema fundamental ha sido la terquedad monumental en no reforzar el planteamiento ultra tecnocrático del Gabinete. Era evidente la necesidad de sumar operadores y concertadores a la administración, de añadirle política a la ecuación, sin embargo PPK ha preferido no hacer cambios y esperar el penoso deterioro popular de sus ministros. Fernando Zavala debió salir en 28 de Julio, hoy se va por la puerta falsa, expuesto a un maltrato innecesario, por no tener la empatía de renunciar ni el Presidente la claridad de cambiarlo a  tiempo.

Lo peor de todo es que este panorama no es más que un absurdo tablero de damas -porque ajedrez definitivamente no es- táctico entre un Gobierno que no asume sus culpas y una mayoría que aún actúa reactivamente y con resentimiento; un pleito alejado completamente de los intereses de los trabajadores, de los microempresarios, de los hombres del campo, de la juventud que no accede a una educación de calidad y le es más difícil cada día encontrar trabajo. De los hermanos del Norte que ven que la reconstrucción no avanza. Ellos son la prioridad y el debate debería ser sobre ellos. Cuidado con dejarle el espacio popular a los radicales de Goyo o peor a la coalición del Movadef con Antauro. En este punto la necesidad de una oposición social es clave.

Entre tanto lo que queda hoy es que el mandatario reflexione y constituya un Gabinete amplio, dedicado a relanzar el crecimiento económico, pero que además tenga una agenda social prioritaria. En ese punto sería realmente absurdo si repiten el plato como Ministros, aunque rotados, Martens, Basombrio, Pérez Tello, Patricia García, entre otros. Sus carteras hasta el día de hoy han sido las que generan -con justicia- mayor rechazo ciudadano. 

Ojalá reflexionen.