Punto de Encuentro

CAIGA QUIEN CAIGA

El Presidente debe concentrarse y demostrar que subestimar un acto de corrupción no es un error quese cometa dos veces

 El caso de corrupción más grande de nuestra historia y de toda Sudamérica, Odebrecht, nuevamente se hace noticia nacional y esta vez ataca a Susana Villarán, ex alcaldesa de Lima. Este caso empezó en Diciembre de 2016 y el impacto que ha tenido ha sido mayor a la atención que merece y a las soluciones que cada dia se ven más lejanas. Todo lo que ha sucedido hasta ahora no llega a ser el primer paso, a comparación de otros países. Tanto el Ministerio Público, el Poder Judicial, la Comisión Lava Jato y el Ejecutivo están avanzando a un paso más lento de lo imaginado.

En primer lugar, Susana Villarán ha tenido demasiada cercanía con la ex pareja presidencial Ollanta Humala y Nadine Heredia. Asimismo, Villarán pasó de ser alcaldesa a ser candidata a vicepresidente por el partido Nacionalista que hoy por hoy defiende a capa y espada a los investigados Humala-Heredia. Además, Marisa Glave fue regidora durante la gestión de Susana Villarán. La congresista que es hoy representante del partido político Nuevo Perú -que dicho sea de paso es liderado por Verónica Mendoza- ha afirmado que “algunos recibieron a nuestras espaldas dinero de empresas corruptas”, entonces deja la duda abierta: ¿Marisa Glave sabía y nunca dijo nada de la corrupción en la gestión de Susana Villarán?

El Presidente Kuczynski ya admitió en su último mensaje por 28 de Julio que subestimó el efecto económico que tendría el caso de Lava Jato, muchos aplaudimos esa acción nunca antes vista. Porque es raro ver que un Presidente de una nación admita que cometió un error. Pero ahora el Presidente debe concentrarse y demostrar que subestimar un acto de corrupción no es un error quese cometa dos veces. Hasta ahora no se ven acciones a corto plazo por parte del Ejecutivo, ni el Legislaivo y menos por parte del Poder Judicial que debería ser este el último el ente que muestre imparcalidad, objetividad y eficacia. Pero hasta ahora ha sido todo lo contrario.

El Presidente y es consciente que Lava Jato no sólo afecta la política, campo en el que el máximo líder está perdido le cuesta admitir que necesita reforzar. Mientras que el campo económico, el Presidente de la República es uno de los mejores economistas y aún así no está reaccionando como lo esperan muchos economistas y profesionales que son víctimas de esta recesión heredada del pésimo gobierno de Humala. Es necesario recalcar que la izquierda peruana ya nos ha decepcionado antes y lo busca hacer nuevamente aunque en esta ocasión usa nuevas maniobras para defenderse y hacerse kas víctimas en medio de actos de corrupción serios que han perjudicado a millones de peruanos que necesitan de muchas obras que OAS, Odebrecht y otras empresas se han visto en la obligación de paralizarlas y es una paralización que termina afectando a millones de Mypes que podrían reemplazar o culminar o lo iniciado por las empresas que hoy se ven obligadas a vender sus acciones.

De esta forma, más allá del pésimo control y la reacción débil tanto política como económica; estas nuevas acusaciones obligan a muchos a dar un paso al costado y a otros a tomar decisiones a corto y mediano plazo para solucionar este terrible cáncer que va creciendo poco a poco cuando los tres poderes del Estado deberían unirse en la lucha contra la corrupción y me refiero a una unión verdadera y no para la foto como lo estan haciendo los actores políticos.