Punto de Encuentro

El Gabinete de la desolación

Ya sabíamos que el Gabinete que iba a juramentar ayer Kuczynski en definitiva no iba a marcar ningún tipo de reconciliación con las mayorías nacionales pues no trae consigo ningún anuncio de reforma o acción concreta para algún sector clave del dibujo social peruano. Era básicamente un Gabinete parche, para cubrir la retirada en estampida del sector antifujimorista de izquierda criolla y otros que habían respaldado al régimen hasta el indulto del dictador Alberto Kenya. 

Lo cierto es que nuestras expectativas, dentro de lo dicho, eran más altas respecto a la nueva gente que podía entrar a darle alguna perspectiva adicional a una gestión frívola e ineficiente. Pero el reacomodo es brutal y decadente; hasta la movida de Cayetana Aljovin a Canciller resulta de un nivel de improvisación preocupante, que recuerda en sus formas al Humalismo. La inclusión de ahora "ex apristas" es un desatino torpe y un desafío público a un Partido que había expresado claramente que se mantenía en una línea de oposición,  acción y gesto de la Premier que no era necesaria. Pierde el Gabinete a lo poco bueno o regular que tenía como Olaechea y Grados y en Agricultura si bien remueven al ineficiente Hernández no colocan a alguien de consenso y con el peso que ese sector requiere, un cambio a modo de bala  perdida, igual que Cultura y Defensa. 

Muy gris, aleatorio y sin impacto político este nuevo equipo presentado ayer, parecería como si no tuvieran gente cercana idónea, es más evidencia que nunca la tuvieron y que son incapaces de buscar afuera de manera inteligente. Se vienen más protestas de distintos sectores y es altamente probable que este grupo humano sea igual de novel para manejar políticamente crisis como las que se avecinan con el magisterio y los gremios agrarios que el Zavalismo. 

Todo esto ocurre mientras lo más importante sigue sobre la mesa sin la atención que merece: la reconstrucción del norte que no avanza por la igual torpeza del Gobierno Nacional y los subnacionales, el empleo que empieza a ser un problema, sobre todo al interior del país;  la postergación y traición al agro, la indiferencia a la clase media que no recibe un mensaje ni una política pública a su favor. Si la conducción errática continúa es muy probable que desaprovechemos la subida coyuntural de los metales. 

Este por tanto no pasa de ser un Gabinete de la desolación, del continuismo y que no abre ningún espacio al menos ilusorio de esperanza o nuevo impulso.