Punto de Encuentro

#SigamosFirmes. En la línea de Haya de la Torre.

Haya de la Torre propuso al país un programa de transformación social orientado hacia la defensa de las mayorías populares, de auténtica liberación nacional y progreso. Esto lo hizo a través de la construcción de un Partido policlasista, descentralizado, de Frente Único, alejado de los dogmas importados y odiosidades de la izquierda comunista y colisionando claramente con los objetivos de la derecha oligárquica y sus esbirros rentados. Nació el aprismo como movimiento popular auténtico y autónomo; pero además cohesionado y unido. Tan unido que soportó las más encarnizadas persecuciones y los vetos más arbitrarios.

El Partido del pueblo construyó para protegerse del ataque de estos adversarios -que siempre estuvieron directa e indirectamente en el poder- una férrea disciplina, que daba cuenta de que las decisiones colectivas siempre deben estar por encima de los pareceres personales, una ética de sacrificio y de entrega que comprometía tanto al militante de base, como a la dirigencia. Es conocido que en más de una ocasión se le encargaba a un parlamentario, que había planteado una perspectiva diferente en la interna, defender la línea mayoritaria de la organización públicamente en el pleno.

El individualismo exacerbado y la crisis general de la política han orientado a muchos a relativizar el valor de la unidad y a privilegiar la satisfacción de sus pequeños apetitos personales o de facción. Ello es inaceptable y debemos entender que si diluimos nuestra capacidad de actuar monolíticamente nuestra supervivencia se pondrá en peligro, perdiendo identidad mezclándonos en el imaginario popular con un Presidente inmoral salvado de la vacancia por otra inmoralidad.

Esta disciplina claro está sujeta a un programa y lineamientos pre-establecidos que se inspiren en nuestros postulados fundacionales. Y el Partido el día de hoy los tiene, aunque algunos los nieguen, desconozcan, o hayan olvidado. Es claro que la ejecutoria pública del APRA se orienta a favorecer con leyes y propuestas a los que menos tienen, por eso hablamos de canon comunal, de seguro para los motoristas, de apoyo y crédito al agro, del Ministerio de la juventud, de limitar el abuso en las tarjetas de crédito y también de eliminar el despilfarro en la publicidad estatal; de actuar con responsabilidad y no endeudar al Perú con extrañas emisiones de bonos. Todo ello es absolutamente opuesto a lo planteado en 17 meses por el Gobierno de Kuczynski y sus aliados y tecnócratas. Este régimen ha hecho exactamente todo lo contrario a lo que los apristas pensamos. Por tanto nuestra línea política no puede sino ser oposición propositiva. No hay espacio para el colaboracionismo sin enmienda pública del rumbo de esta administración. Lo demás es acomodo personal y arribismo.

Todo acuerdo político de apoyo a la Gobernabilidad debe ser sobre la base de puntos consensuados y propuestas concretas con el Ejecutivo, sino se actúa motivados por los fugaces honores que la investidura de Ministro o Viceministro prodiga, o se actúa por venganza. Sino observemos al comunismo apoyando a PPK solo por el anti-fujimorismo sin consensuar un paquete mínimo de reformas y hoy haciendo el papelón de haber sido los facilitadores del indulto. Los apristas no podemos caer en el error de pensar que se puede pactar con un Gobierno si no es de manera colectiva y en base a un compromiso de agenda común. Los acuerdos no pueden ser individuales, sino son prebendas.

En aprismo debe seguir en la línea de Haya de la Torre, debe seguir en la lucha por relanzarse desde el interior del Perú. Nuestra patria lo necesita.