Punto de Encuentro

El regreso de Carlos Llosa

El 17 de Abril de 1,879 la flota chilena llegó a Mollendo y pretendieron entrar al puerto como Pedro en su casa.
 
En tierra, el Subprefecto Comandante Carlos Llosa organizó la defensa con los pocos hombres que tenía, se sumaron varios civiles y con armas de caza repelieron al invasor y le ocasionaron dos muertos. Esto irritó mucho a los chilenos que cañonearon la ciudad y luego incendiaron los almacenes de la Aduana.
 
Posteriormente el Prefecto del Cuzco, Coronel Andrés Avelino Cáceres, se desplazó por tren a Mollendo y en amena conversación convence a Llosa para juntos marchar a la guerra.
 
Carlos Llosa fue el segundo jefe del histórico batallón “Zepita” que comandaba el legendario “Brujo de los Andes”.
 
El 26 de mayo de 1,880 en plena batalla del Alto de la Alianza, Llosa recibe un mortal balazo en el pecho, murió instantáneamente.
 
En el 2,015 la Arqueóloga Milena Vega encontró tres cadáveres enterrados en las arenas del cerro Intiorko, eran dos soldados bolivianos y el propio Carlos Llosa. 
 
La semana pasada el cadáver ha sido llevado a Arequipa para que descanse en su tierra. 
 
Quizás desde el cielo el Comandante Llosa esté tarareando esa canción de Mario Cavagnaro: “Cuando yo muera, que me entierren en tu suelo, si algún día bajo el cielo, unas flores crecerán, será mi alma, asomándose a la vida, desde mi tierra querida, para ver a mi volcán.”