Punto de Encuentro

Reflexiones ante el 39º Aniversario del Fallecimiento de Víctor Raúl Haya de la Torre.

  VRHT (22 de Febrero de 1895 + 02 de Agosto de 1979).

1.

Uno de los más grandes errores del Perú, en torno a la forja de una nación, ha sido no contar con Padres Fundadores o, mejor dicho, no aceptar a los pocos que podían asumir esta condición. En este extremo han intervenido, con toda certeza, el odio y la mezquindad, vicios nacionales que deberíamos superar de una vez a fin de establecer las bases de un país distinto, integrado y con una auténtica visión de futuro y de grandeza.

2.

Me refiero, sin ambages, al soslayamiento de quién fue, sin duda alguna, el más trascendente político peruano de la Historia: VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE.

3.

Hoy, 02 de agosto, que se conmemora el 39° aniversario de su fallecimiento, me desconcierta que este hecho parezca ser recordado solo por el Partido Aprista. Mi impresión es que este acontecimiento debería ser un día de duelo nacional por varias razones.

4.

La primera de ellas es que Haya de la Torre es el más importante de todos los prohombres que pueden acceder al sitial fundacional de ser uno de los Padres Fundadores del Perú. Sus labores políticas, intelectuales y morales que estuvieron, en todo momento, dedicadas a mejorar nuestro país, así lo demuestran.

5.

De hecho, no hubo ni habrá un individuo que llegue a tales extremos de sacrificio por razón de tan enormes propósitos y credos. Las visiones íntegras de una patria más plena y generosa, que alumbraron y estimularon varios episodios de la vida de Haya de la Torre, pese a la crítica obcecada de aquellos que no pueden consentir las imperfecciones humanas, difícilmente podrían ser repetidas por un político de nuestros tiempos. Décadas de teorías, excesos, conspiraciones, programas políticos, sacrificios, caídas, renuncias, recapitulaciones, errores y triunfos no se pueden exigir ni ver todos los días.

6.

Luego, es inevitable señalar que el PAP es el único partido peruano en el que la épica ha rebasado los límites de todas las leyendas: las persecuciones, la clandestinidad y sus miles de mártires así lo señalan. Y, como bien se entiende, sin épica y sin mitos no puede construirse nada espiritualmente importante para nadie. Esto no niega que en los últimos años el partido fundado por el gran trujillano haya incidido en caídas tan graves que lo han aproximado a crisis irreformables y, sin embargo, la gravedad de la coyuntura política obliga a una refundación de todos los partidos políticos bajo riesgo de verse aniquilados. Por ello, un renacimiento del partido de la Estrella no es solo posible, sino que es, también, deseable.

7.

Casi un siglo de ideas y pasiones, no puede estar exento de polémica ni de contradicciones, acaso muy necesarias ya que demuestran las posibilidades humanas para la evolución. En este sentido, debo referirme a los ineludibles virajes ideológicos que tuvo El Hombre. Así, es necesario indicar que solo hay dos opciones posibles ante ellos: o fue un traidor o fue un visionario. Desde luego, me decanto por la última posibilidad. Elegir la primera sería ser mezquino y cegado para toda luz que provenga de la inteligencia.

8.

Si Víctor Raúl hubiese sido un traidor, se hubiese traicionado a sí mismo, puesto que hasta concedió tratar a sus perseguidores. Además, dijo en su vejez, en un acto que lo enaltece, que el mejor gobernante civil peruano que conoció fue Leguía. No olvidemos que a él debió su primer contacto con la prisión y el destierro. En este sentido, ese dicho suyo es una crítica tremenda y formidable a los políticos de su tiempo y un noble reconocimiento a alguien que pese a sus numerosos errores intentó servir al país y tuvo un final severamente trágico en manos de un gobernante mucho peor que él.

9.

Si analizamos la historia del Perú podremos advertir que nuestros grandes referentes fueron excepcionales en el imaginario popular y que la mayoría se sacrificó durante la Guerra del Pacifico. Grau y Bolognesi, por ejemplo. Gloriosos y valientes, sí, mas como los héroes troyanos, siempre marcados por una derrota que los ultima y los vence.

Haya, pese a su formidable energía y presencia, sorteó la derrota toda la vida, pero sobrevivió a ella. Quizás eso sea lo que no se le perdona.

10.

Tampoco se le perdona haber fundado el único gran partido de masas en el Perú y que este haya sido la única posibilidad que hubo para realizar una revolución en este país. Este detalle, sobre todo, no se lo perdonan los viejos comunistas quienes para compensar lo nulo de las posibilidades que tuvo la izquierda tradicional para realizar una proeza insurgente lo atacan aun con infamias respecto de su sexualidad. Ahora que la izquierda propugna la libertad sexual y la igualdad de géneros todas esas equívocas concepciones pasan a estar plenamente desacreditadas. Y siendo que la misma izquierda aboga, en la actualidad, por una vía democrática se debería reconocer que el magisterio de Haya de la Torre lleva, en este aspecto, una ventaja de más de medio siglo.

Por si fuera necesario remarcar, señalo que quien escribe estas líneas es un hombre de izquierda y, como se ve, al mismo tiempo, sin incurrir en contradicción, es un admirador y defensor del célebre líder político trujillano.

11.

Cabe señalar que cuando muchos se engatusaron con las posibilidades de una revolución, Haya de la Torre supo advertir los excesos sangrientos de la misma y fue uno de los primeros críticos de la URSS y del estalinismo.

12.

Su desencanto de las formas revolucionarias “típicas” se debió a una motivación muy concreta. Por si acaso no lo recuerdan, los juicios de Moscú y el Gulag ilustran a los analistas políticos actuales acerca de los riesgos que conlleva el ejercicio del poder revolucionario, distinto en todo al del poder ejercido en una democracia verdadera, es decir, con respeto a ideas que ahora ocupan las primeras planas de toda forma de estudio deontológico de la democracia, como los derechos humanos, el respeto de la libertad en tanto valor supremo y la dignidad de la persona humana. Ideas todas que Haya enalteció en este país del modo más notorio.

13.

“Pan con Libertad”, uno de los más antiguos y contundentes lemas apristas, fue complementado alguna vez de la siguiente forma, “PAN CON LIBERTAD, SÍ PERO PRIMERO LA LIBERTAD PARA PODER EXIGIR ESE PAN”. Un hombre como VRHT, que desde muchacho padeció de la pérdida de su libertad y del exilio por la práctica y el manifiesto de sus ideas políticas, tenía todas las facultades, intelectuales y vivenciales, para no engañarse ni engañar a los demás cuando se atrevió a enseñarnos una lección tan grande.

14.

Ahora, si se debe defender la Democracia y la Libertad, se debe defender y enaltecer, también, la figura de Víctor Raúl Haya de la Torre como el campeón más férreo de ambas ideas en el Perú. Este detalle y la Justicia Social, que es otro elemento componente de su doctrina, conforman dos columnas de fuego vivo en los que debería reposar toda forma de ejercicio y/o ambición de poder en nuestro país.

15.

Así como no puede existir una nación sin un Padre Fundador, no podrá existir una nación peruana sino se acepta a Haya como el Padre Fundador que es. No reconocerlo es incurrir en una gran mezquindad y en la más reprochable bajeza de nuestra historia.

16.

Quizás muchos de los problemas y taras de nuestro país, huérfano de todas las orfandades por voluntad propia, haya sido estar en contra de su Padre, un padre que acaso no merecemos.

17.

La figura de Haya y su doctrina, sus oraciones precautorias, aún son la divisa del porvenir.

 

PERCY VILCHEZ SALVATIERRA.

Lima, 02 de Agosto de 2018.