Punto de Encuentro

La hora de las reformas: Con sentido de la realidad y sin demagogia

¿Es el mentado referéndum de Martín Vizcarra la salida más inteligente para iniciar las reformas que el país requiere con urgencia?. ¿Los pasos para su viabilidad legal y política generan el mejor clima entre los poderes del Estado y apuntalan la gobernabilidad?. ¿Son los temas planteados por el Presidente los únicos que deben abordarse?

El planteamiento del referéndum abre un debate ocioso respecto a las preguntas que diversos sectores quisieran agregarle a la consulta, algo que en lugar de facilitar las reformas, las tiñe de polémica y de interés de grupo. Por otro lado la consulta le costaría al país nada menos que entre 100 y 300 millones de soles, dependiendo de si se logra hacer para el 7 de Octubre -muy complejo- junto a las elecciones regionales y municipales. Estos recursos bien pudieran ser invertidos en la reconstrucción del norte, en combatir las inclemencias del clima en el Sur, en medicinas, remodelar o equipamiento de hospitales, en infraestructura vial, en vivienda social, en financiamiento de proyectos de emprendimiento para la juventud, etc. Es bueno recordarle al lector que la discusión e ideas expuestas se circunscriben únicamente en cuánto al mecanismo a utilizar, pues como afirmamos en el Diario Expreso días antes del mensaje presidencial: "debatir el marco constitucional es inevitable", allí señalamos además que los cambios debían sobrepasar las fronteras del sistema de justicia aprovechando la desagradable oportunidad. Martín Vizcarra lo ha puesto en agenda de manera sorpresiva para muchos y agresiva para algunos en su mensaje del 28 de Julio.

Particularmente y sobre el mecanismo del referéndum y su costo podemos afirmar que no es poco dinero y nos debe llamar a reflexionar si éste no debe ser sino una alternativa in extremis; claro que algunos demagogos dirán que crecer institucionalmente no tiene precio, lo cual es verdad, pero si se puede encontrar otras alternativas -no siendo nuestra patria una nación rica- no estaría mal estudiarlas a profundidad, con responsabilidad y evitarnos esa cuantiosa inversión. Ya el Premier Villanueva lo manifestó al decir que si el Congreso se apura con las reformas no habría necesidad del referéndum. Entonces, ¿por qué no exigirles a ambas partes madurez política y un coctel de reformas consensuadas que se aprueben rápidamente?.

En otras palabras: entre 100 y 300 millones de soles y una tensión pública desgastante le va a costar al Perú que el Fujimorismo no pueda entenderse rápidamente con el Ejecutivo en este tema, en el que además, en varias de sus aristas, hay relativo consenso. Lo responsable es ir paso por paso, trabajando y sacando adelante las coincidencias cuánto antes.

Por ejemplo, la bicameralidad -resistida ampliamente hace algunos años- hoy es vista con buenos ojos por muchos, porque han entendido que con el mismo presupuesto podemos implementar una representación más reflexiva y elevar la calidad de las leyes. En esto hoy coinciden un grueso de opinantes de derecha, de izquierda, democrático-sociales, etc. Incluso en el Fujimorismo se va viendo que las dudas que aún guardaban se van disipando. Este es un ejemplo valioso y que debe tomarse como punto de inicio de un entendimiento mayor.

En otros casos habrá más pelea sin duda, como en la no reelección de parlamentarios, que desde mi punto de vista representa un paso muy importante; anotando además que estoy convencido que desde el APRA en general no le tememos en absoluto, puesto que somos una organización con casi 90 años, con cuadros, ideología y programa, estamos mayoritariamente de acuerdo; que a ella le teman los Partidos-franquicia presentes como "PPK" , futuros como “El Partido Morado" o los clanes familiares como el acuñismo, dueño de APP o los fujimorismos hoy en bochornosa disputa por oficinas y honores parlamentarios.

Las reformas son más que fundamentales en nuestro país y lo veníamos afirmando en este mismo portal web diciendo por ejemplo que la Justicia no es republicana y no es igual para todos; que en líneas generales no podemos afirmar con verdad que "todos los ciudadanos son iguales ante la ley". Hoy debemos avanzar con decisión con estos cambios, es la hora, pero con realismo y sin demagogia.