Punto de Encuentro

¡Culpar a los venezolanos!

A inicio del verano, en enero para ser exactos, Justiniano Apaza, congresista del Frente Amplio, haciendo gala de sus desatinos, sostuvo que en su despacho se estaba gestando la grandiosa idea de un proyecto de ley que restringiría la entrada de venezolanos a nuestro país. Apaza indicó que el argumento primordial de su proyecto de ley se debía –entre otras- a que los venezolanos “les estaban quitando el trabajo a los jóvenes peruanos”. Alucinante brillantez de lección económica. 

Lo curioso es que el internacionalismo y la causa solidaria con los oprimidos fueron siempre las banderas levantadas por la izquierda y Apaza, hombre de izquierda al fin, con su mentado proyecto de ley no hace sino colocarse el traje ultraderechista donde la culpa de todos los males las tiene el migrante. 

Desde allí hasta hoy, mucha  agua ha corrido por el río y entonces el venezolano se está convirtiendo en un extraño incómodo en la sociedad peruana. El caudal ha ido de menos a más. Las simples  y absurdas razones por las que Apaza explicaba su propuesta, hoy se han devenido en complejas –todas sin sentido- explicaciones que alimentan el malestar de una parte de peruanos contra el “veneco”.

“Los venezolanos votarán en masa en las próximas elecciones”, “los venezolanos están conformando un partido político”, “los venezolanos ganan 1200 soles de sueldo mínimo por encima del peruano”, “todos los venezolanos que llegan al Perú son ladrones y delincuentes”; y una final: que “los venezolanos vienen a quitarnos el trabajo” (sobre todo a los jóvenes) Todas las anteriores premisas son -por supuesto- “fake news” que se hacen virales mientras mayor desinformación exista. 

Nada de las premisas anteriores son ciertas. Sin embargo, es tan fácil pasarle el balón culposo al otro. La purita verdad es que solo un venezolano votará en las elecciones regionales, todos –peruanos y venezolanos- ganan el mismo sueldo mínimo, no están conformando partido político alguno y no todos son ladrones o delincuentes. Sobre esto último, debemos reconocer que han llegado algunos delincuentes bajo el disfraz de migrante. Eso suele suceder. En Argentina, algunos malos peruanos organizaron una banda de delincuentes y traficantes de drogas. 

El paroxismo está llegando tan lejos que un candidato aprista en Trujillo ha sido parte de una contra campaña –de un “fake news”- de sus enemigos políticos (¡seguro es el enemigo interno!) en la que supuestamente ofrece un sinnúmero de derechos sociales a venezolanos, cosa totalmente falsa. El “fake news” ha viajado tan rápido en las redes sociales que la ola de indignación se convirtió en tsunami y hasta reputados hombres de prensa –sin saber sesgar lo bueno de lo malo- comparten tamaña mentira.

La manipulación no nació ayer, con el mundo digital. Esta, incluso, se convirtió en práctica y arte de reyes y príncipes y eje de la razón del Estado con Maquiavelo. Quizá la economía, por tratarse números, de menos lugar a las suspicacias a pesar de la tesis de Apaza. El buen hombre cree que la creación del trabajo, como la riqueza, es limitada.