Punto de Encuentro

La Política Peruana Actual y su Absoluta Ceguera Cultural.

Ningún político apuesta una sola jugada por la cultura. Craso error. Sin una adecuada validación de la cultura se seguirá incidiendo en elegir como autoridades a individuos de ínfima e infame categoría y en designar  personajillos en puestos importantes dentro del Estado – tal cual se ve en la actualidad y en entidades tan importantes como la Corte Suprema y el Consejo Nacional de la Magistratura aunque el resto de la administración estatal no tiene razones para envidiar a las dos instituciones mencionadas.

El fundamento del párrafo anterior se debe a la complementación establecida entre la cultura y la educación respecto del desarrollo holístico del individuo. De hecho,  sin una sinergia entre estos dos sectores tan importantes y, a la vez, tan descuidados por el Estado y la clase política en general,  el perfeccionamiento de cada ciudadano se verá truncado como sucede ahora con una gran parte de la población nacional, absorta en la estupidiización propalada por los medios masivos tanto en la prensa escrita como en la televisión.

Por eso, todos los potenciales candidatos en elecciones futuras deben entender que no basta con proponer políticas públicas sostenibles en las que se visibilice que la cultura es un instrumento de transformación social haciendo del MINCUL un espacio de primer orden y no la quinta rueda del coche como es en este momento pero, al menos, es un inicio y un gesto simbólico valioso.

Entre las medidas urgentes que podrían viabilizar están las siguientes:

1.-Aumento de presupuesto público asignado al sector más la búsqueda de mecanismos que posibiliten un financiamiento adicional público-privado. Es lamentable ver, en este sentido, la falta de “gestión” por parte del MINCUL. Por ejemplo, varias veces han recurrido a sus despachos, escritores u otro tipo de artistas que han sido convocados por instituciones internacionales para actividades en el extranjero y pese a pagarles la estadía y otros servicios no les costean los pasajes, y solo reciben como respuesta que no hay presupuesto para actividades como las que han sido requeridas.

2.-Promoción de actividades bien pensadas que refuercen nuestra identidad nacional enfatizando con claridad que modelos deben servir para el enaltecimiento del honor nacional. Con ello me refiero, desde luego, no solo a hombres de Estado y militares sino también a los innumerables héroes civiles que han entregado sus vidas a la cultura o al arte y han tenido como contrapartida tan solo la indiferencia, el silencio y el gesto final de ser velados en las instalaciones de la Biblioteca Nacional en San Borja.

3.-Organización de eventos culturales de primer nivel y gran envergadura: festivales de cine, literatura, artes plásticas, etc. Tomemos como referencia la Feria Internacional del Libro de Lima y veamos que de ninguna manera puede considerársele un éxito cultural en la que los libros más vendidos han sido casi todos deplorables. El solo hecho de ser una “feria” hace primar el factor mercantil antes que la calidad y, como contrapartida, el Estado podría hacerse cargo de llevar la alta cultura a las manos de cualquiera que tenga la intención de acceder a ella sin gastos ni costos adicionales.

4.-Esclarecimiento y problematización de hechos diversos de nuestra historia para procurar la consolidación de una memoria nacional que incluya graves atentados realizados en el curso de la existencia del Perú como república y, luego, respecto de la Colonia, el Incanato, etc. Es decir que sin descuidar la lucha por la memoria de los últimos treinta años se debe ir hacia el pasado a fin de dar la cobertura debida a tantos y tantos homicidios masivos perpetrados por fuerzas estatales como los sucedidos en el norte durante el Año de la Barbarie.

5.-Reformulación de la programación de IRTP o, al menos, de TV Perú o, en todo caso, crear un canal público enteramente cultural.

En verdad, hace mucho tiempo que no se ven buenos programas de literatura y rock en este medio. Comparados con los últimos que se promocionaron en el canal estatal, los clásicos programas Vano Oficio y Distorsión no solo se echan de menos sino que parecieran haber sido realizados por genios.

¿Cómo es posible que a estas alturas no se encuentren todos los episodios de estos dos programas en Youtube o en otros portales de fácil acceso para el público interesado? En fin, una muestra más de lo distante y obtusa que es la clase política y administrativa nacional respecto del arte y la cultura de alto nivel. Si les parece una exageración deténganse en las condiciones “artísticas” del Dr. Rock o en el célebre “gusto” de Vladimiro Montesinos.

6.- Promoción intensiva de la cultura peruana en el extranjero a través de las embajadas peruanas que existen en el mundo y la suscripción de convenios u otro tipo de documentos entre estas y las principales instituciones educativas y culturales de los países en los que se designan las misiones diplomáticas a fin de realizar un diálogo sostenido y un intercambio permanente entre artistas e intelectuales nacionales con los artistas e intelectuales de cada país en el que haya una embajada peruana.

Pound profetizó que, en algún momento de un futuro que él no conocería, sus intrincados y herméticos Cantos serían material de lectura básica para estudiantes de primaria. Esa circunstancia es similar a la del atleta que lanzaba su jabalina hacia la Luna en cada entrenamiento, así al llegar las Olimpiadas vencía a los otros atletas que entrenaban supeditados a la extensión de un estadio. Estas dos referencias nos enseñan la importancia de ambicionar utopías a fin de forzar a la realidad a ir un paso adelante respecto de la mera existencia conformista que adocena y castra las posibilidades de la gente.

La validación de la cultura en el orden público y en el imaginario de la ciudadanía es, en este momento, una utopía. Por eso, ante la actual crisis nacional, solo podemos afirmar que nunca fue más importante materializar y hacer viables estas abstracciones.