Punto de Encuentro

La promesa inexistente

Los últimos años la política en Perú ha girado alrededor de tópicos como la seguridad ciudadana, la construcción material de infraestructura popular, de carácter social, en algunos casos la crítica convenida a la llamada “Partidocracia”; no han faltado quienes han apelado al nacionalismo como estrategia electoral, muchas veces defraudado luego. La seguridad social y mejoras en las condiciones laborales también han estado en agenda.

Lo cierto es que todos estos temas podrían hilvanarse muy bien desde el concepto “felicidad”; no se es feliz si se vive con miedo a ser asaltado o extorsionado, no se es feliz sin medicinas al alcance de todos, no se es feliz si existe un ánimo permisivo con la corrupción –como por ejemplo dejar escapar a un ex cajero amigo  Bolivia para huir de la justicia- , no se es feliz si no se cuenta con agua potable ni con luz eléctrica, no se es feliz sin políticas adecuadas para la juventud, el principal motor de la alegría nacional. La felicidad pues lo condensa todo y lo eleva a otro nivel. Es un concepto que nos aleja del permanente chaveteo y las riñas con verduguillo que presenciamos hoy en día.

Lamentablemente este concepto está fuera de toda reflexión política y de todo esfuerzo de estrategia de marketing político. Es pues una promesa que podría ser potente, pero que actualmente es inexistente. Es curioso pues si se le pregunta a un ciudadano de a pie cual es el fin último de su lucha vital, la razón por la cual trabaja, ahorra, etc. la respuesta final será “para ser feliz”.

Para la reflexión queda lo que me dijo un connotado publicista amigo mío cuando le compartí estas reflexiones: “la gente no le va a creer a los políticos ni un ápice si estos prometen felicidad”. Quizás exista una alta probabilidad de que esto sea así; pero tratar de llevar el debate político –desde lo concreto y material, eludiendo ataques- a tópicos más elevados me parece una tarea que no debemos eludir, menos aun los que nos encontramos en el grupo de las nuevas promociones de activistas políticos en el país.

Meditémoslo, no le dejemos solo a las bebidas gaseosas la licencia de prometerle felicidad al pueblo.