Punto de Encuentro

Apuntes sobre la coyuntura política peruana de agosto e inicios de setiembre de 2018 por PERCY VILCHEZ SALVATIERRA.

Apuntes sobre la coyuntura política peruana de agosto e inicios de setiembre de 2018 por PERCY VILCHEZ SALVATIERRA.
I.
Se ha especulado mucho sobre la reunión de Keiko Fujimori y el presidente Vizcarra.  ¿Cuál fue el "sentido" de la conferencia?, ¿ Fue positivo o negativo ?, ¿ Sirvió solo a los intereses personales de los dos "líderes" políticos convocados y atentó contra el bienestar del país o solo fue un acto de extorsión exento de sentido crítico y de toda posibilidad de llegar a una negociación juiciosa ? 
Las declaraciones de los dos involucrados más la de sus adláteres solo evidencian la plena insuficiencia moral de todos ellos. De hecho, los intereses de cada bando resaltan en primer orden antes que el esclarecimiento y la objetividad debida. Así, los fujimoristas en la más torpe de las autocríticas “involuntarias” parecen decir: "si se reúnen con nosotros es un hecho que son corruptos y sus prestigios son más falsos que nuestra probidad moral y nuestro nivel intelectual". Por otro lado, Vizcarra, en un raro gesto de honestidad -"forzada"- sí reconoció que la reunión fue un error y hasta pidió disculpas. Circunstancia que atenderíamos como válida sino fuera por la imposibilidad de que un político de la experiencia de Vizcarra incida en "ingenuidades" de este tipo.
En este punto, no debería haber lugar para especulaciones vanas aunque estas abundan en el medio periodístico. Por lo tanto, no hay posibilidad de arreglo en estos predios salvo la complicidad, el contubernio, la componenda, etc. El presidente mintió y simplemente se ha servido del descenso de los índices de aprobación popular del Fujimorismo para hacer la gran finta de ser un representante del pueblo supuestamente con todas las credenciales éticas que corresponden a tal figura. Esto es solo un juego de sombras o de espejos mas no es la realidad. Si el presidente fuera plenamente un hombre honesto hace tiempo que debería haberse pronunciado contra el insufrible orden de cosas que constituye la realidad nacional y la escena política moderna pero qué hizo en todos estos años sino callar y escalar con sigilo pese a ser, indudablemente, un hombre de segunda fila. 
Así como K. Fujimori tiene cierta e indubitable injerencia en los predios supremos de la Administración de Justicia en nuestro país, también la tienen otros políticos en ejercicio. No olvidemos que al actual presidente se le libró de responsabilidad por el escandaloso entuerto de Chincheros y eso no estará claro para nadie hasta que sea revisado por un nuevo Sistema Nacional de Justicia. Sin embargo, dado que en la endeble democracia que padecemos es forzoso elegir siempre el mal menor y ante esta dicotomía de perversidades, sin duda hay que optar por Vizcarra antes que por Keiko sin ignorar que ambos son ilegítimos pero una goza de mayor descrédito que el otro y el gobierno no puede quedar acéfalo. Si hubiera otras posibilidades, desde luego, podríamos optar por ellas o propiciarlas porque, honestamente, existen razones de sobra tanto para disolver el Congreso como para dar lugar a una vacancia presidencial. Sobre esta posibilidad última es claro que la nula representatividad popular del Congreso evitaría una acción tan bronca y, sin embargo, ¿ si apareciera un audio o video de Vizcarra en el que se le vincule no solo con la vedette del escándalo mediático más rijoso de la historia peruana reciente, es decir el caso "Los Cuellos Blancos del Puerto", sino con casos de similar proporción o aun más graves ?
II.
Si pensamos que todos están "sucios" acertaremos mas no dejemos de considerar y rescatar a aquellos que aun dentro de esta suciedad no se confunden con las miasmas que erigen este entorno. Lamentablemente, en las altas esferas del poder político ni siquiera desde esta perspectiva parece haber excepciones. Y, todo es peor si se trata de la Administración de Justicia. 
Lo que es claro es que si Chávarry permanece dos semanas más en el mando del Ministerio Público se habrá tumbado todas las investigaciones de relevancia para ajusticiar a los grandes criminales que han ejercido el poder en los últimos años. Sin embargo, ¿ los otros fiscales supremos que podrían ascender, acaso constituyen una garantía de orden y probidad ? Ninguno movió siquiera un dedo en todo el tiempo que están en sus cargos a fin de alterar la cadencia del oprobio que concierne al alcance de sus funciones en un medio tan corrompido como la sociedad peruana actual y eso deja mucho que desear. 
Al parecer, existen varias mafias disputándose el poder en el Ministerio Público, síntoma claro de las mil caras que asume el mal en estas épocas tan torcidas. De hecho, en ninguna organización criminal que tenga injerencia pública en el presente se ha consolidado un solo líder sino que el liderazgo es multícéfalo. Por el momento, se está atacando solo a Chávarry y en muy buena hora, según mi impresión personal, mas no olvidemos que existen otros "altos" funcionarios involucrados en la hez. Sobre ellos, también se debería apuntar. 
III.
Cuando Fujimori deja el poder --no se puede decir que haya caído en ningún momento-- se creyó que sería sepultado y que no quedaría rastro de él en el país. Sin embargo, las acciones en contra de su infame legado solo alcanzaron a borrar su firma de la Constitución de 1993. Ese fue el entendimiento tan negativo y mediocre que tuvo la "clase" dirigente de inicios del 2000 al preferir la seguridad jurídica y el mantenimiento de las grandes inversiones --más la nefasta sujeción al mercado y la posibilidad de que la economía nacional decreciera como consecuencia de la inseguridad que conllevaría retornar a la Constitución de 1979 o a la dación de un nuevo proceso constituyente--  antes que factores mucho más importantes como la dignidad de una nación --por supuesto, a todas luces inconclusa--. El responsable de esta tragedia fue --y debemos reconocerlo en todo momento-- Valentín Paniagua. Por ello, es legítimo y necesario afirmar que desde la salida de Alberto Fujimori, no hubo un solo representante de bien en Palacio de Gobierno. Y, sin animo de ser reiterativo sino enfático, entiéndase que Vizcarra no es ni puede ser la excepción.
De varias formas, las elecciones presidenciales, cada vez más ridículas y cínicas conforme va pasando el tiempo, nos indican la inviabilidad de la política peruana tradicional en todos sus extremos. El escenario electoral municipal de la ciudad de Lima nos ilustra de refilón sobre este aspecto tan dañino para nuestro país. 
IV.
Que quede claro que nadie asciende los escalones del éxito público en este país sin deber favores. Así, búsquese en la biografía de todo hombre público su lista de amistades y colaboradores de años y años y se hallarán gravísimos escombros de dignidad vuelta indignidad una y otra vez, es decir, restos de moralidad extinta confundida con heces y materias infectas, todas revueltas en trizas, fragmentos y pedazos ad infinitum.
V.
La coyuntura política generada por los “Audios de la Corrupción” destinados tan solo a generar un desequilibrio en el poder ejercido por el Fujimorismo en los más altos predios del Sistema Nacional de Justicia nos enseñan que no solo este ha sufrido un colapso sino que es la sociedad peruana en su totalidad la que ha entrado en la más grave crisis de valores de la Historia. También, nos han hecho olvidar otros temas de fondo que serían vitales para afrontar la llegada del Bicentenario como la discusión acerca de nuestro trunco aunque progresivo proceso de independencia. ¿ Acaso la gran mayoría de peruanos no tuvo que esperar a Velasco Alvarado para ser al fin liberados de la opresión que el feudalismo y la explotación habían labrado impunemente durante todo el período republicano con el debido contubernio de todas las "instituciones" nacionales que solo en teoría defendían a “todos” los peruanos cuando en realidad solo protegían a un sector privilegiado de la sociedad.
Acaso la mayor desgracia del “pueblo” peruano sea que gente extraída de sus simientes más profundas se hayan degenerado en el curso de su ascenso económico y político hasta los excesos más terribles que la corrupción puede causar en la gente al extremo que así como un tigre trasluce su belleza con tan solo adelantar un paso, estos traslucen su indignidad a primera vista y son tan repugnantes como una pústula o un forúnculo al borde de la explosión.  
VI.
La criminalidad y corrupción que se han evidenciado en los últimos dos meses son terribles pero siempre estuvieron allí, inamovibles en las cloacas de nuestra sociedad pero diversificándose poco a poco ante la complicidad silenciosa de casi todos nosotros. Sin embargo, no se había complotado nunca antes de la forma que estas camarillas implementaron para hacerse de la hegemonía en el Sistema Nacional de Justicia. 
Nuestra conclusión será una lección tremenda pero debe establecerse un precedente histórico de sanciones en contra de todos los agentes que tuvieron parte en estas redes de depravación.
VII.
Al no haber más un Montesinos, muchos aspiraron a tomar su despreciable relevo y en su angurria y personalismo se produjeron varios "montesinitos". No en balde, Alberto Fujimori tras ser indultado convocó a su "villa de retiro" a Hinostroza y a “otros” que todavía no han sido identificados. 
En este sentido, el informe de la singular fiscal Sandra Castro incluye en la organización criminal "Los Cuellos Blancos del Puerto" no solo a Hinostroza, a Ríos y, sobre todo, a Chávarry como gran parte de la prensa se ha encargado de divulgar en primeras planas durante los últimos días sino también a los fiscales supremos Tomás Gálvez y Víctor Rodríguez Monteza más los jueces supremos Duberlí Rodríguez, Aldo Figueroa, Martín Hurtado y Ángel Romero estando incluidos, por cierto los "inefables" ex-miembros del defenestrado Consejo Nacional de la Magistratura, Orlando Velásquez, Iván Noguera, Herbert Cubas, Julio Gutiérrez Pebe y Guido Águila. 
VIII.
A riesgo de incidir en jacobinismos tardíos al reiterar lo comprometido de la circunstancia ética del actual presidente del país -- Chincheros, Kuntur Wasi, Odebrecht, etc.--, debemos finalizar y concluir en una verdad mucho más amarga que todas las "verdades amargas" de la canción homónima interpretada por el Jilguero del Huascarán: el poder y la impunidad de los rectores y dirigentes de las grandes empresas y capitales en nuestro país no ha variado ni un centímetro y quizás, pese a todo el escándalo, no varíe en nada cuando finalice esta crisis. 
De hecho, en este momento, los miembros del Club de la Construcción están satisfechos y gozosos en sus mansiones, los representantes de Graña y Montero libres de polvo y paja disfrutan de todos los beneficios que están negados para la mayoría de peruanos en tanto que en las alturas el frío y la indiferencia siguen matando. No hay ni un solo implicado importante en el caso Lava Jato que esté preso ni siquiera de modo preventivo. Toledo campea su indecencia con plenitud en Estados Unidos y actúa como un matón de medio pelo ante las interrogantes de un ciudadano latinoamericano cualquiera como se vio en el último video que propaló su mala estampa ante los ojos de todo el mundo. PPK cubierto bajo siete mantas se consagra a los dioses del capitalismo y el lobby mientras bebe, supongo, un gin tonic, o mejor un cognac carísimo tras otro al borde de una piscina lujosa. Alan García es “liberado” de cualquier responsabilidad por una comisión --Lava Jato presidida por Rosa Bartra-- que es más digna de figurar en un Circo Freak que en cualquier otro congreso legítimo y digno y se lanza a una eventual cuarta candidatura presidencial como si no hubiese pasado nada negativo durante su último gobierno. 
IX.
Las élites del poder siguen siendo las mismas y al parecer los "cholos" para ascender económica y políticamente tienen que realizar los trabajos más sucios y abyectos aunque ni así sean aceptados como "iguales" en los pequeños círculos de la alta sociedad. 
La caída de Fujimori fue solo un gesto. Es obvio que la sociedad peruana no cambió todo lo que debía cambiar y la responsabilidad es de la malhadada clase que solo procura su propio provecho y en nada estimula la forjación del bien común ni la consolidación de una identidad nacional entera y valiosa como correspondería a una clase dirigente ilustrada y genuinamente noble. 
Las desigualdades en nuestro país son enormes y no hay ninguna oposición política a la influencia de los grupos de poder económico. La izquierda no representa nada sino un bostezo y, también, tiene sus modos de corrupción y de hacer lobby como todos los otros extremos del espectro político. Sin embargo, nuestro país tiene que cambiar y tiene que llegar a ser una nación. 
X.
Si la población no entiende que este orden de cosas no debe durar más, sobre todo porque obra en contra de las grandes mayorías, quizás el Perú no debería existir más como país. Mientras tanto, pese a ser un sacrificio de tiempo y hasta de posibilidades de desarrollo, intentemos que ese entendimiento alcance a todos por igual a través de todos los medios posibles. Y, también, los imposibles. 

Lima, 03 de Septiembre de 2018.

PERCY VILCHEZ SALVATIERRA

Escritor. Analista político. Editor.

Abogado y Socio Fundador en Salvatierra & Taboada. 
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Director de Libertad Bajo Palabra y Punto de Encuentro TV.
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