Punto de Encuentro

El rol del Estado en el Perú por PERCY VILCHEZ SALVATIERRA..

El rol del Estado en el Perú por PERCY VILCHEZ SALVATIERRA.
En medio de la honda crisis ética y jurídica que padece la Administración Pública nacional se habla mucho de reformas, inclusive constitucionales, pero no se dice nada sobre el régimen económico ni sobre el importante tema del rol del Estado. Sobre este último punto versan las siguientes líneas:
En la actualidad, en el Perú se aplica un rol del Estado plenamente neoliberal tal cual fue instituido hace casi tres décadas tras el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 y la posterior dación de la constitución Política de 1993. Este documento indica que el Estado peruano es un estado de Derecho, social y democrático  (Artículo 43.- Estado democrático de derecho…La República del Perú es democrática, social, independiente y soberana…) pero en la parte económica indica que tiene un rol subsidiario con lo que pese a la consideración de Estado “social” dispuesto en el artículo 43° no solo da apertura al neoliberalismo sino que impide la competencia del Estado respecto del sector privado, detalle muy importante y asaz negativo para quienes creemos que el Estado y  la Administración Pública deben ejercer una defensa tutelar de los intereses de la ciudadanía.
De hecho, en la actualidad, además de la enorme y nefasta relevancia de la corrupción en todo el medio público lo que existe es un alto nivel de mercantilismo; una cierta preeminencia de las leyes que rigen el mercado; un proceso de descentralización casi enteramente nominal y muy mal llevado que, por supuesto, ha degenerado no solo en la estructuración de mafias y componendas de orden “regional” sino, también, en pésimos niveles de ejecución presupuestal; la desregulación ha eliminado ciertos proteccionismos típicos, sobre todo, en el ámbito de los servicios públicos del pasado; y, como expusimos en líneas anteriores, la corrupción ha invadido cada espacio en el que se ejerce cualquier función gubernamental.
Atendiendo esta realidad es imposible estar de acuerdo con ella. Respecto de la economía neoliberal en boga debo exponer que estoy parcialmente en desacuerdo con su contraparte socialista-comunista porque la experiencia demuestra que en las economías centralizadas y programadas absolutamente por el Estado se conduce al mismo al aislamiento y la ruina y, además, se ha degenerado en los más estrepitosos fracasos.
Siendo que hasta la inmensa y poderosa China ha dado cierta apertura al mercado es claro que cualquier intento estatal por controlar absolutamente la economía devendrá en crisis como las que padecen en la actualidad países otrora prósperos como Venezuela y Argentina.
Mi posición es que está muy bien permitir el ejercicio del libre mercado en tanto que no se perjudique a la mayoría de la población.
Considero que el Estado de Bienestar es una propuesta ya superada y con numerosos elementos que son inaceptables como el excesivo cobro de impuestos para mantener su status quo. Sin embargo, el Estado neoliberal, actualmente, el modelo hegemónico, dista mucho de ser perfecto y, por lo tanto, debemos procurar que se dé una evolución en este sentido  a fin de lograr atender las necesidades de la población que habite un territorio estatal determinado.
Honestamente, hasta el momento el Estado peruano solo ha servido a los intereses de aquellos que rigen el poder económico y esa mala costumbre debería orientarse en favor de la población en general. Es decir que el Estado deberá dejar de servir a las élites de toda la vida y empezar a servir al pueblo en quien, en teoría, reside el auténtico Poder dado que, también, “en teoría”, vivimos en un régimen democrático.
A fin de viabilizar una transformación del actual rol del Estado en el Perú considero que lo principal es el cese de la despolitización ingente de las grandes mayorías ya que eso acortaría la distancia entre la política y el apoliticismo enorme que ha cubierto el ejercicio mental de la mayoría de la sociedad peruana actual. Aun a riesgo de incidir en el uso de un cliché debo afirmar que el  mejor y mayor control que se puede ejercer sobre la Administración Pública es contar con una ciudadanía atenta y bien educada.
También, debemos realizar una renovación de la clase política a fin de que los antiguos principios de justicia social y libertad para todos se hagan plenamente efectivos sin distinción.
Además, se debe orientar a la gestión pública y a la ejecución presupuestal a una plataforma en la que la participación de la ciudadanía sea mucho más importante que en la actualidad con la finalidad de que los propios ciudadanos peruanos sean intransigentes con la corrupción.
Finalmente, en un período histórico, como el actual, en el que la Administración Pública peruana está en una de las más hondas crisis de la Historia, circunstancia acorde con las ruinas prácticamente irrecuperables de la clase política nacional existe la necesidad de establecer un paralelo entre Política y Gerencia Pública o Gestión Pública. Mi impresión definitiva es que no pueden ir por caminos separados y, así, es deseable que se reconstituya la clase política a fin de que la Administración Pública eleve su nivel. En caso contrario, seguirán proliferando los “diezmos” y todas las otras formas delictivas cometidas por funcionarios públicos en el marco y extremo más negativos del ejercicio de sus funciones.
PERCY VILCHEZ SALVATIERRA