Punto de Encuentro

Ser Periodista en el Perú: Reflexiones sobre del Día del Periodista Peruano por PERCY VILCHEZ SALVATIERRA.

El periodismo es un escenario en el que se exhibe la naturaleza humana de modo inmediato. De hecho, en ninguna otra circunstancia se exige al individuo, al mismo tiempo, tanta coherencia ética y agudeza crítica como en el ejercicio del periodismo. Sin embargo, vemos como estos elementos son negados día tras día por gran parte de los mercenarios que asumen el oficio periodístico como un medio de subsistencia más cercano a la prostitución y al crimen que al magisterio ético y al ejercicio valiente del pensamiento que en sí representan las dos columnas sobre las que se levanta el periodismo ideal.  

En el Perú, como no podía ser de otra manera, esta realidad se agudiza y amplifica hasta llegar a los extremos terribles que ya son una suerte de costumbre histórica. El posicionamiento inmediato e injustificado de candidatos políticos que sirven al juego de los grandes intereses de los dueños de medios como El Comercio, por ejemplo, es solo una muestra del modo habitual que utilizan para manipular la información y, por ende, al pueblo que recibe esta farsa como si fuera una interpretación veraz y clara de lo que sucede. Este ejemplo, también, nos indica la falta de dignidad que tiene el periodismo casi enteramente en los medios tradicionales en nuestro país porque cómo podríamos coludirnos con este tipo de lineamientos editoriales sin perder nuestra libertad de expresión.

En este sentido, si se revisa la historia del periodismo nacional se hallarán episodios muy oscuros en los lineamientos de este diario llamado “decano” por los alcahuetes y angurrientos de toda la vida, mas no es el fin de este texto ir en contra de un solo medio periodístico sino de todos los que han vendido o cedido su independencia al mejor postor. Los diarios “chicha” bajo la dictadura, por ejemplo, y tantos otros que aun hoy solo sirven para enajenar a sus lectores o espectadores, en el caso de los programas televisivos, y para negarles una aproximación certera a la realidad. 

Por lo expuesto, los pocos periodistas que afrontan la realidad en búsqueda de la verdad, absolutamente tergiversada por falsedades y entuertos creados en los mismos medios de prensa, manifiestan uno de los últimos y más valiosos resquicios de dignidad que aún tiene el ser humano puesto que es en este nivel donde se determina la importancia del periodismo y la exhibición de la verdad, por si acaso no lo hayan entendido los egresados de ciencias de la comunicación y periodismo así como todos los que trabajan como periodistas en la actualidad. 

Como contraparte de los periodistas heroicos que no se doblegan por la sociedad ni el sistema, los “periodistas” que se venden, no importa si por una fortuna o por unos mendrugos, y que se callan cuando les conviene ya sea por servir al amarillismo o a los clientes que les asignan torcer la realidad, dejan ver, de modo casi cinematográfico, el extremo tan negativo al que pueden llegar la degeneración, la corrupción y la inmoralidad en el ser humano y todos deberíamos coincidir  en que no es legítimo que se les llame periodistas por más cartones o currículos que puedan exhibir. 
 
Por ello, en un país como el nuestro en el que la prensa se ha rendido casi absolutamente ante todas las formas bajo las que se ha expresa la tiranía y que aún hoy brega, sobre todo, la prensa escrita, por no servir únicamente a la derecha –aunque debemos reconocer, para ser honestos, que la izquierda tiene muy poco que decir–, debemos entregar a los primeros, es decir, a los que persisten en la búsqueda y exhibición de la verdad, nuestra admiración y reconocimiento permanente. 

En un país donde la libertad de prensa es tan sólo una "teoría", no existen razones para celebrar el “día del periodista” salvo que se comprenda en este término, única y exclusivamente, a todos aquellos individuos excepcionales que enfrentan la realidad en búsqueda de la verdad con el fin de darla a conocer para así forjar un pensamiento crítico e independiente en todos sin distinción.

Lamentablemente, en el Perú, la libertad que hemos comentado en este documento, existe solo en base a excepciones que provienen enteramente de la prensa alternativa o de medios digitales, en tanto que los medios masivos o tradicionales la amordazan y tan solo representan una entrega directa a los intereses de los propietarios de dichos medios y de sus inversionistas.

Si se investiga porque fue elegido el primero de octubre como el día del periodista peruano se hallará que esta fecha conmemora la fundación del Diario de Lima por Jaime Bausate y Meza en 1790, menudo detalle. En todo caso, el 26 de enero de 1983, día de la Matanza en Uchuraccay, debería ser un símbolo más relevante no solo para los que hemos asumido esta profesión sino para todos.


PERCY VILCHEZ SALVATIERRA

Lima, 01 de Octubre de 2018.