Punto de Encuentro

Sobre el encarcelamiento de Keiko Fujimori, el amor popular por los dictadores, el odio progresista y el caso Lava Jato.

1. 
Nadie en su sano juicio puede creer que el encarcelamiento provisional de Keiko implique que ha llegado el fin de los Fujimori. Ese fin, sin duda, es un deseo ponderable y valioso pero no pasa de ser, simplemente, un deseo, no una realidad.
2. 
La afirmación del párrafo anterior existe no solo porque aún queda Kenji, quien podría liderar y reconstituir las devastadas fuerzas anaranjadas, muy bien asesorado, desde luego, nunca por cuenta propia, sino porque hay un motivo que subsiste y rebasa a todo análisis racional, el amor. Y me refiero al amor de buena parte del pueblo peruano respecto de Alberto Fujimori, contrapartida precisa y paradójica del odio exacerbado que cierta izquierda profesa a todo lo que tenga que ver con este expresidente y dictador, si se quiere. En este orden de cosas, se debe entender que en tanto A.F. esté vivo el fujimorismo podrá reconstituirse cuantas veces crea y sea, para los que viven de ello, necesario. 
3. 
En este punto, me pregunto si se entenderá, en algún momento, la razón por la que el pueblo ha tendido siempre a amar a sus caudillos aunque estos hayan actuado casi siempre en contra de los intereses populares. 
4. 
El pueblo amó a Leguía, a Odría, sin duda, a Velasco, y, también, a Fujimori. Al mismo tiempo, ciertos sectores distintos al pueblo, ya sea con mayor preparación académica o con mayor acceso al poder, odiaron, con todo lo que tenían y hasta todos los extremos que pudieron alcanzar, a estos personajes. Haya de la Torre, rey sin corona, durante varias décadas, participó, desde luego, de esta áspera dicotomía sentimental como ningún otro hombre público de nuestra historia. Etc.
5. 
En fin, no nos dispersaremos más de la cuenta pero debemos señalar la imposibilidad casi congénita de la izquierda para interpretar y aprovechar el fervor popular. Cabe preguntarnos, entonces, ¿cómo es posible querer llegar a un pueblo que no se entiende y con el cual no existe identificación de ida ni de vuelta?
6. 
Por otro lado, hay muchos elementos que interpretar sobre el encarcelamiento de Keiko Fujimori pero, en el primer momento, todos ceden ante el acto simbólico que es ver a la líder del grupo político más nefasto de los últimos treinta años, literalmente, humillada por las marrocas que rodean sus muñecas.  
7. 
Gesto poderoso, claro está, pero que solo demuestra las grandes limitaciones de Keiko, no el fin de la impunidad de los grandes corruptos del país, dado que estos siguen libres y gozosos bebiendo, seguramente, gin tonic o algún otro trago parecido ante las más translúcidas piscinas de la comarca. Véase, por ejemplo, a los Graña y Montero y a los demás miembros del Club de la Construcción. 
8. 
Además, las abiertas manifestaciones de odio en contra de la hija mayor del dictador demuestran la infame categoría de buena parte de los sectores supuestamente progresistas del país y es imposible estar de acuerdo con ellos, en este punto, en tanto podamos considerarnos a nosotros mismos como gente de bien. 
9. 
Es meritorio el encarcelamiento de Keiko Fujimori, claro que sí, en un nivel simbólico, pero cuesta asimilar o consentir de qué manera se regocija tanto cierta gente ante la desgracia ajena y, también, cuesta creer cómo se puede perder tanto poder por causa de no tener ni una idea de por medio. 
10. 
Reitero, es plenamente justo que Keiko pague por sus felonías pero hay otros más astutos que siguen impunes y seguirán impunes hasta que haya una transformación verdadera, no solo de la administración de justicia, si no del país.
11. 
Por otro lado, aún falta que se presente un hábeas corpus puesto que su detención podría considerarse arbitraria y un abogado muy capaz podría argumentar mucho en esta línea. Además, si al cabo de diez días se solicita y se otorga la prisión preventiva por 36 meses quedaría todavía el recurso de apelación correspondiente. Por último y más importante, faltaría llevar el caso ante el Tribunal Constitucional que, por si acaso, ya cuenta con el antecedente liberatorio que se realizó respecto de los Humala Heredia. 
12. 
Luego, a estas alturas, todo no puede ser radicalismo. Vivimos en un sistema tan corrupto que una mínima muestra de justicia posible debe ser bien recibida. En ese sentido, es justicia que Keiko Fujimori vaya presa, sí. Pero el odio y la exaltación en su contra solo develan ánimos antes de verdugos que de jueces, de carceleros antes que de hombres de derecho, y eso es la ruina de todas las facultades humanas. 
13. 
Que Nadine y los Humala se manifiesten de modo alcahuete, con la intención de retomar un espacio público que nunca debió pertenecerles, es la prueba más palpable de hasta qué punto es justo que Keiko esté presa. Recordemos que estos individuos de último orden fueron posicionados en un medio de poder solo por la táctica suicida de apelar al mal menor cada cinco años, precisamente como oposición a Keiko Fujimori, o mejor dicho, al legado de su padre. 
14. 
Pese a lo expuesto, el encarcelamiento no es procedimentalmente correcto. Las prisiones preventivas deben ser excepcionales, no la pauta habitual. Además, lo que corresponde cuando una persona no va a declarar en reiteradas ocasiones es que sea conducida de forma compulsiva y luego de su declaración debe ser puesta, inmediatamente, en libertad. En este caso, la “líder” fujimorista llegó a declarar y se vio apresada prácticamente de sorpresa.
15. 
Lo expuesto en el párrafo anterior podría interpretarse como una victimización añadida a la revocación del indulto del “patriarca” pero creemos que no es así puesto que eso implicaría una concertación previa con las autoridades encargadas de juzgarla. De hecho, esta especulación es imposible dado que el juez Carhuancho y el fiscal Pérez son un par de justicieros y aunque no todos los justicieros son hombres justos, esperemos, sin embargo, que procedan de la misma forma con los otros implicados en estos entuertos tan distendidos. 
16. 
Se ha sugerido que la próxima semana serán encarcelados PPK y Susana Villarán. Esperemos que esos encarcelamientos se realicen y que, luego de ello, pueda extraditarse, al fin, al desastre público, ético y político que representa Alejandro Toledo en la historia peruana reciente. 
17. 
Por supuesto, en esta línea de orden, el último en caer sería el que tiene mayores posibilidades de perjudicar a todos los demás, por sus altos conocimientos  de la “res” pública. Es decir, el as mayor. En ese instante, quizás retumbaría hasta el noveno cielo. Obviar este último detalle sería ser un gran alcahuete y nosotros, bajo ninguna circunstancia podemos incidir en esa reprochable conducta. 
18. 
De mantenerse esta secuencia, el Perú podría definir finalmente una sólida tradición anticorrupción que contrariaría los casi 200 años ininterrumpidos de la práctica opuesta y su despreciable contraparte, la impunidad.
19. 
Para finalizar, es necesario señalar que los presos políticos eran encarcelados antaño por la manipulación que los déspotas dictaban sobre las leyes penales a fin de perjudicar a sus opositores. En el caso de Keiko no existe esa figura. Es simplemente una ciudadana cualquiera que es procesada por la comisión de delitos comunes. Existe, desde luego, la salvedad de que ella se ha servido de su aparato político para gozar de impunidad por largo tiempo pero ese tiempo en apariencia está terminando. Si así es, con todas las consecuencias que ello acarrearía, solo nos queda decir: “Bienvenidos Sean Los Nuevos Tiempos”.

Post Scriptum.
20. 
Antes de acabar el día 10 de octubre de 2018, la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales “blindó” a Becerril, Chávarry y Duberlí Rodríguez, al dar por finalizados los procedimientos establecidos en contra de los dos primeros y tras archivar la denuncia dada en contra del tercero y último. 
21. 
Lo más relevante y paradójico en torno a este acontecimiento es lo concerniente al actual Fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, dado que pese a todos los reproches, sin duda muy merecidos que se le pueden hacer, y que nosotros mismos hemos hecho en su debido momento, se le debe reconocer, al menos, que haya sostenido al fiscal José Domingo Pérez al mando de las investigaciones que sabemos y, en consecuencia,  haber posibilitado lo que bajo la dirección de Pablo Sánchez, dicho fiscal, estuvo imposibilitado de hacer. 
22. 
En este punto y para ahorrar espacio remítase el curioso lector a Youtube y estudie y analice la entrevista que Mávila Huertas le hizo, hace pocos meses, al tremendo fiscal que, ahora, hace temblar a las tres cuartas partes de la cúpula política de los últimos tiempos.
https://youtu.be/1VsX3IS4XOo
23. 
Entiéndase, en este sentido, que Pablo Sánchez & CIA entorpecieron las investigaciones del caso Lava Jato y no realizaron los allanamientos ni incautaciones adecuados con el fin de ajustar a esta constructora súper corrupta ni siquiera cuando se filtró parte de la información que correspondía a dos frases famosas que no reportaron mayores consecuencias cuando en otros casos habrían merituado severas sanciones o el inicio de investigaciones mejor intencionadas y dirigidas: “aumentar Keiko para 500 e eu fazer visita” y “Anuncio Kuntur agora bom para Perú/AG, etc”. 
24. 
Así que si quieren arrojar a Chávarry de la Fiscalía de la Nación, entérense que este cargo volvería a ser asumido por Pablo Sánchez,  en defecto de Zoraida Ávalos quien, según diversos reportes, temería asumir la máxima investidura del Ministerio Público dado que desde esa posición sería mucho más visible y, por lo tanto, estaría más expuesta a ser investigada por cualquier cantidad de turbiedades sucedidas en Ancash en relación precisa con los vínculos que tiene con el defenestrado ex Fiscal de la Nación, Carlos Ramos Heredia.
25. 
QUI POTEST CAPERE, CAPIAT.