Punto de Encuentro

La tentación autoritaria y reeleccionista del Presidente Vizcarra


Nuestra aún precaria democracia camina hacia su quinto proceso eleccionario que se desarrollaria en 2021, lo que constituirá todo un récord en la historia republicana de 20 años sin interrupciones del orden constitucional y ausencia de tentaciones dictatoriales. Una primera piedra en la construcción de la esquiva modernidad. Este marco de libertades y separación de poderes ha soportado muchas crisis y tormentas, incluyendo Lava Jato y los audios de la vergüenza, incluso una vacancia que tuvo, como correspondía una sucesión constitucional. Hay que cuidarlo celosamente. 

Sin embargo el día de hoy debemos ser todos conscientes que varios de los elementos que garantizan el sistema están bajo amenaza. El Presidente Martin Vizcarra quiere forzar las circunstancias para cerrar el Parlamento -su engreimiento sobre el tema de la bicameralidad es una excusa para revivir el conflicto- y preparar el camino para poder postular a la presidencia y continuar en el poder por 5 años más, ya sea en el 2021 o si las elecciones se adelantan. Quiere además tomar el control del Ministerio Público y lo deja notar por todos los rincones del país por donde transita. Ya tiene una relación muy favorable con un sector importante de los medios, que -entusiastas- exaltan su figura y sus ocurrencias. 

Tiene el favor de la izquierda criolla, que busca proteger a muchos de sus anteriores caudillos como Toledo, Villaran y Los Humala de las investigaciones al tiempo que buscan eliminar a los políticos y partidos que no se adhieran o bajen la cabeza a los intereses que defienden. Al cerrar el Congreso y confirmar una nueva configuración de los escaños que lo favorezca luego pretendería destituir al Fiscal de la Nación y seguramente reconfigurar el TC para abrirse camino.    

Mientras esto sucede el pueblo sufre la creciente percepción acerca de la inseguridad ciudadana, la falta de ingresos y empleo, de agua y saneamiento, de cobros abusivos en el sistema financiero y por los servicios básicos, entre otros sin que nadie defienda sus intereses. Al Ejecutivo parece no interesarle está agenda social y solo quiere ver cómo mantener y aumentar sus cifras de popularidad para garantizar su negro plan reeleccionista. Cada día esto se evidencia. 

La dependencia enfermiza a estos altos de índices de aprobación ha dado por resultado una adopción completa y magnificada de la actitud de confrontación  que manejó PPK respecto al Congreso. Vizcarra -a diferencia de Kuczynski- se compra todas y cada una de las ideas de los antis, vulnerando de esta forma la independencia de poderes y los valores republicanos. No hay que permitírselo, hay que evidenciarlo para que cada día más peruanos abran los ojos ante esto, una auténtica aventura irresponsable e iilegal. 

Sin duda esta primera etapa republicana aún cuenta con inmensas falencias e injusticias y requiere reformas profundas, pero estas deben hacerse sin que un aprendiz de autoritario, secuestrado por los agentes del odio politico, tome control de muchas de las instituciones y tenga bajo amenaza al resto de ellas mientras sigue desarrollando su plan para quedarse más allá del 2021. No debemos permitir el nacimiento de un nuevo Alberto Fujimori.

Enrique Valderrama