Punto de Encuentro

La Justicia según IDL y sus marionetas en la Fiscalía

Nadie puede negar que la ONG IDL responde al espectro de la izquierda marxista y que las investigaciones periodísticas que han desarrollado en los últimos años a través de “IDL Reporteros” buscan hurgar entre posibles faltas o aparentes faltas de los adversarios a esta opción conceptual y política, siendo más bien indulgentes con los delitos y latrocinios de los aliados o caudillos a los que los comunistas criollos se aúpan cada que pueden.

Las razones de esta severa hemiplejia moral radican no solo en simpatías políticas (recordemos que Gorriti se sentía tan cercano a Toledo que hasta le pedía un ministerio) sino quizás también en cuestiones más terrenales y metálicas como los aproximadamente 150 mil soles que Carlos Rivera, como persona natural, hombre fuerte de IDL, cobró en consultorías de la Municipalidad Metropolitana en tiempos de Susana Villarán.

A pesar de su comportamiento cercano a lo que podríamos conceptuar como “sicariato periodístico” pienso que esta asociación civil no sería tan relevante en la vida republicana si no fuera por su extraña y perniciosa influencia en el Ministerio Público, llegando a través de los fiscales Vela y José Domingo Pérez a direccionar su accionar; haciendo que se hostigue a los enemigos del Gobierno de Martín Vizcarra, quién les ha dado enorme espacio a la izquierda marxista en el aparato estatal y en su entorno. Es decir un sector de la Fiscalía está pauteada, sigue el guión de IDL, de Gorriti y de Rivera, quienes determinan como debe funcionar la justicia en el país. Estos fiscales actúan pues como marionetas.

El Presidente de la CONFIEP Roque Benavides se acaba de quejar de persecución de parte de estos operadores de justicia al gremio empresarial. Pero también vemos como la apelación a la prisión preventiva dictada contra Keiko Fujimori está detenida cuando correspondía elevarla en 24 horas, ya pasaron 20 días. Vemos además como hace poco allanaron el estudio de abogados de Arsenio Oré. Los excesos son claros y manifiestos.

Vemos, además, como sin pruebas concretas, sin cuentas comprobadas, sin delaciones brasileñas, sin haberse acreditado desbalance patrimonial los fiscales de IDL pretendieron enviar a prisión por 36 meses a Alan García, generando que el ex Presidente pida asilo político a la República Oriental del Uruguay.

Finalmente comprobamos – a través de otros elementos de la fiscalía-  la demora de las acciones contra Susana Villarán a pesar de que las pruebas han llegado hace un mes. Vemos como el Fiscal Pérez permitió la salida del país del capo de Graña y Montero, pero además vemos como está tardando la entrega de documentos del caso Chinchero para encubri,  entre otros, al Presidente de la República.

Por tanto, la justicia no existe en el mundo enfermizo de IDL, solo existe la venganza política y el sicariato. Hoy protegen los intereses de Vizcarra y la impunidad de José Graña.