Punto de Encuentro

Y después del Referéndum, ¿qué?

El Referéndum ha servido al Presidente de la República para orientar la indignación ciudadana contra el Congreso, tomando como punta de lanza la no reelección parlamentaria; una medida que tiene distintos ángulos y que en sí misma no representa una transformación fundamental, como sería por ejemplo el voto voluntario o la bicameralidad –ésta última petardeada de manera innoble y contradictoria por el mismo Vizcarra- que sí expresarían giros claves de inicio de una verdadera reforma política. 

Después del la votación del Domingo -de la que el grueso de la ciudadanía carece de información suficiente- en el Perú muy poco habrá cambiado, es posible que incluso algunas cosas hayan empeorado. La consulta se ha desnaturalizado y se ha convertido, para todo efecto práctico, en un instrumento para reafirmar la popularidad del mandatario. Una especie de plebiscito caudillista que legitime el estilo poco democrático de ejercer el poder a la cabeza del ejecutivo. 

Fuera de este pequeño e intrascendente objetivo, seguirán inamovibles los 400 mil empleos que se han perdido el último año, seguirán existiendo 1 millón de niños con anemia, el porcentaje de pobres en el Perú seguirá en paulatino aumento porcentual, no se habrá construido ni un solo kilómetro de pistas en el norte del Perú, la mediocre ejecución del gasto público seguirá siendo lamentable, seguirán existiendo cifras alarmantes de jóvenes que no estudian ni trabajan, los micro empresarios continuarán en su estado de desprotección, los medicamentos seguirán costando 10 o 15 veces más que en otros países. La agenda social continuará sin atención y lo que es peor la lucha contra la corrupción no habrá avanzado un ápice, contrario a lo que la propaganda gubernamental nos quiere hacer creer. Seguiremos teniendo en el Gabinete elementos de quinta línea y el despilfarro del dinero público en sueldos dorados, consultorías y publicidad estatal será la moneda corriente. Las mayorías populares seguirán relegadas y los ideales republicanos abandonados. 

Finalmente el panorama político seguirá presentando una envenenada confrontación. La diferencia será que el Presidente irá cediendo números en su hoy vigorosa popularidad y sin bancada ni operadores con algún vuelo intelectual o político será devorado por sus errores, improvisación y quizás por la complicación del caso Chinchero y una acusación constitucional de parte de la Fiscalía de la Nación.

Por ello no es descabellado pensar que para ganar tiempo el irresponsable que accesitariamente ocupa Palacio de Gobierno luego plantee el debate de ir hacia una Asamblea Constituyente, para dañar aún más nuestra institucionalidad democrática y buscar continuidad e inpunidad. Ello con el aplauso furibundo de las izquierdas marxistas, de Gorriti, de IDL y de sus fiscales.