Punto de Encuentro

DE FUERZA POPULAR A FUERZA 56

“Fuerza Popular tuvo durante el 2018 más chances claves para salir victorioso dentro del ámbito político, pero prefirió esconderse en las sombras del silencio.”

Ha sido cuestión de tiempo, semanas, para que el partido de Fuerza Popular se destruya políticamente. Sí, el partido que en 2016 se tildaba de oposición y hasta hace unos meses se creía el más poderoso del Perú; ese mismo partido hoy ha caído en una derrota política triste y gracias a su propio orgullo. Así cómo empezaron gloriosos, gritando y presumiendo a los 4 vientos que eran mayoría, ahora la Nación simplemente se dedica a mirar cómo esa Torre de Babel fujimorista cae ladrillo por ladrillo.

Luz Salgado dijo el último jueves que -y lo cito- “de todo se culpa a Fuerza Popular”. Si bien es cierto lo mencionado por la congresista fujimorista, también es necesario señalar que ellos no son víctimas de este cuento de princesas y dragones. En primera, por que no existe tal cuento. Y en segunda, por que ellos en ningún momento salieron a defenderse. Fuerza Popular tuvo durante el 2018 más chances claves para salir victorioso dentro del ámbito político, pero prefirió esconderse en las sombras del silencio.

Por ejemplo, en el caso tan controvertido de Pedro Chávarry. Cuando se requería que Fuerza Popular tome una posición firme, cuando el país necesitaba con urgencia una medida drástica por parte del fujimorismo, los ahora 56 congresistas prefirieron no opinar el tema por más de 4 meses. Guardaron silencio, bajo la palabrería de “preferimos estudiar bien el caso y hablarlo cómo bancada”. Es decir… ¿Durante los últimos 4 meses no hablaron nada en sus reuniones de bancada sobre el tema de Pedro Chávarry? De ser verdad, eso sería una seria negligencia por parte de la bancada naranja. Una negligencia que afectó al país en materia de la lucha contra la corrupción y que los afectó a ellos en materia política.

Durante más de 4 meses, Fuerza Popular obligó a las comisiones del Congreso encargadas del caso Chávarry a verse suspendidas y todo por falta de quorum. Asimismo, Fuerza Popular perdió su norte político en el momento que Keiko Fujimori fue privada de su libertad un 10 de octubre de 2018. ¿De qué forma? Puesto que los líderes de la bancada naranja prefirieron ser leales a su lideresa en lugar de ser leales a los principios del partido. Tanto Luz Salgado, Héctor Becerril, Alejandra Aramayo, entre otros; prefirieron defender a una persona: Keiko Fujimori. ¿Y dónde quedan los demás? ¿Dónde queda Rolando Reátegui cuya esposa fue injustamente encarcelada aquel 10 de octubre? ¿Por qué nadie salió a apoyar al congresista Reátegui? Resulta una necesidad imperiosa recordar que el partido de Fuerza Popular no sólo es Keiko Fujimori, son todos sus miembros.

Asimismo, así como resulta fácil acusar a otras bancadas de la crisis que sufren, también resulta sano admitir errores y este es el preciso momento para Fuerza Popular de pedir perdón, de solicitar un verdadero diálogo, de demostrar que pueden estar a las órdenes del pueblo. Este es el momento de Fuerza Popular de admitir errores y usar el último salvavidas que les queda con miras al 2021. Prueba fehaciente de la crisis dentro del partido naranja: ningún alcalde en las diferentes regiones, en los distritos, ninguno es de Fuerza Popular; lo mismo en el caso de los gobernadores.

Fuerza Popular actuó de manera prepotente, se creía dueño de la verdad. Aquí ya no se trata de estadísticas, no se trata de que si son o no víctimas. Aquí se trata de hechos, y un hecho fáctico es que la ciudadanía no cree en Fuerza Popular. Fuerza Popular debe tomar decisiones, sacrificar el liderazgo de quiénes lo trajeron hasta esta crisis y buscar en los jóvenes un futuro político que les devuelva el protagonismo.