Punto de Encuentro

La Nueva Ruta de la Seda y el Plan Centenario de China

La antigua y milenaria ruta que conectaba Asia con Europa, conocida como la ruta de la seda, no era otra cosa que cientos de caminos que unían las diversas ciudades de China, el Medio Oriente y Europa; y aunque estas rutas siempre fueron utilizadas por el Homo sapiens desde su salida de África, no fue hasta el siglo I a.C. que los chinos empezaron a comercializar con los pueblos de Asia Central hasta llegar a las puertas de Europa y África (en los actuales países de Turquía y Egipto) productos tan preciados como la seda, y aunque la antigua ruta de la seda no la inventaron los chinos y ni ellos le pusieron ese nombre, las grandes ciudades de la época como Ctesifonte, Palmira, Alejandría y Bizancio se beneficiaron de los productos chinos y las especias provenientes de la India.

Tras la victoria de la guerra civil y la proclamación de la República Popular China en 1949, Mao Zedong impulsó un plan económico social a gran escala llamado “Gran salto adelante”, proyecto que lejos de generar desarrollo y bienestar social a los habitantes chinos, condujo a una devastadora hambruna que cobró la vida de 45 millones de personas. Solo después de la muerte de Mao en 1976, y ya con el liderazgo de Deng Xiaoping, Enrique Couto afirma que “China cambio el objetivo maoísta de exportar la revolución por la promoción del comercio y la apertura económica”, objetivo que los líderes chinos que sucedieron a Deng en el poder han tenido muy en claro, pues entendieron que el comercio es la clave de la prosperidad y con ello la del poder político.

Hoy, el pleno siglo XXI, China busca consolidar su posición como superpotencia hegemónica reflotando la vieja ruta comercial de la seda. Y para ello ha puesto en marcha un gran proyecto que en sus inicios solo abarcaba a países vecinos y contemplaba la construcción de infraestructura de transporte; pero a medida que iba creciendo la asertividad china se fueron incluyendo planes de expansión geográfica y una auténtica revolución de intercambio en diversas áreas como el comercio, las finanzas, la cultura y la seguridad,  donde también se incluyen normas y estándares para la creación de áreas de libre comercio y la eliminación de barreras aduaneras, arancelarias y tributarias. Se trata de un plan donde el traslado de pasajeros, mercancías, productos y cánones culturales serán básicos para China.

La idea de la nueva ruta de la seda fue propuesta por primera vez en un discurso del presidente Xi Jinping en la Universidad de Nazarbayev (Kazajistán) el 7 de septiembre de 2013, donde se presentó un mapa de ruta para la revitalización de toda la región euroasiática, la cual encierra cinco conexiones: comunicación de políticas, conexión de infraestructuras, fluido e intercambio comercial, circulación monetaria y entendimiento entre pueblos. En aquel discurso el líder chino les planteó a los países centroasiáticos “adoptar un modelo de cooperación innovadora para construir conjuntamente la Franja Económica de la Ruta de la Seda”, desde aquel día las autoridades chinas formularon un diseño que finalmente fue presentado en 2015 y que consta de dos partes.

  1. Ruta terrestre. Denominada como “El Cinturón Económico de la Ruta de la Seda” que pretende fundamentalmente unir China con Europa a través de Asia Central y también por supuesto con la India.
  2. Ruta marítima. Conocida como “Ruta de la Seda Marítima” que conectará los puertos de China con el sureste de Asia, Oriente Medio, Europa, África y Latinoamérica.

Esta franja económica que plantea China pretende construir una gigantesca red integrada de autopistas, vías ferroviarias, puertos, aeropuertos, oleoductos, gasoductos, redes de telecomunicación, urbanizaciones, exposiciones artístico-culturales e inversión en investigaciones científicas, agrícolas e industriales que sean capaces de convertirse en el nuevo sistema circulatorio de la economía y cultura de China, un sistema que hasta ahora alcanza a 65 países que representan el 55% del PBI mundial, el 70% de la población global y el 75% de los recursos energéticos del planeta, datos que China dió conocer a través de su plataforma virtual Portal de la Franja y la Ruta. Está previsto que este proyecto se lleve a cabo durante los próximos 30 años para que su finalización en el año 2049 coincida con el centenario de la fundación de la República Popular China.

Un plan ambicioso nada barato que ya empezó a ser ejecutado, pues China está invirtiendo muchísimo dinero en los puertos de Yibuti (Yibuti), Del Pireo (Grecia) y Gwadar (Pakintán), todas, zonas claves y estratégicas. Y aunque es difícil calcular la inversión de China en los puertos, un estudio de Sam Beatson y Jim Coke de Lau China Institute de King's College, afirma que “desde 2010 Pekín ha invertido 45.000 millones de dólares en la adquisición […] de al menos 40 puertos”, una cantidad exorbitante y que como dice la periodista Macarena Vidal “este plan centenario comenzó como una mera propuesta de infraestructuras y ha evolucionado a un gigantesco plan estratégico”, con lo cual China aspira a tener influencia internacional y cambiar el juego de la geopolítica mundial.