Punto de Encuentro

A Víctor Raúl: Un mensaje desde las bases

El APRA es el partido del siglo XX, el que más calo en las masas y se debió no solo a la gran organización que mostró el movimiento político, sino en la genialidad de su líder Víctor Raúl Haya de la Torre. ¿Qué tuvo en particular Víctor Raúl, que fue capaz de hacer que una gran legión de intelectuales lo siguiera? En su libro Haya de la Torre y el APRA Luis Alberto Sánchez señala que Víctor (como el lo llamaba) tuvo lo que otros no fueron capaces de tener, valentía para rechazar todo tipo de riqueza material. Pero estas líneas no son para dar un breve resumen de su honorable vida, eso lo han hecho ya miles de sus compañeros e incluso adversarios políticos. Sin embargo, Haya fue algo más que un líder y jefe de un partido, fue un ser humano. Es cierto, no tuvo familia, pero tuvo una gran familia que lo amo sin condiciones, que le ofrecieron sus vidas a favor del ideal y doctrina, que lo sigue acompañando a pesar de estar muerto; esa familia es el aprismo. Es conmovedor ver a adultos mayores y jóvenes en pleno siglo XXI alzar orgullosamente el pañuelo blanco de la fraternidad, y lo digo orgullosamente, a pesar de la apabullante publicidad estatal de los medios de comunicación en contra del APRA. Jóvenes de 80 años organizándose para recordar al hombre al cual le dedicaron sus años más gloriosos, mujeres que emocionadamente hacen resonar las palmas revolucionarias apristas en cualquier reunión y jóvenes que ratifican lo dicho por Haya de la Torre “El APRA nunca muere”.

El aprismo es historia, entrega y sentimiento, y por ser historia, es que muchos de sus adversarios continúan haciéndole la vida imposible a este movimiento, al no aceptar que un partido que nació en la casa de un carpintero este próximo a cumplir 100 años de vida de lucha en favor de las causas populares. Quien escribe estas líneas durante su edad de piedra estuvo alienado a la corriente que solo tiene odio en contra del partido del pueblo, en la cual se encuentran los Miro Quezada (El Comercio) y sus aliados de siempre los comunistas ortodoxos. Pero a pesar de todo este odio acumulado hacia al aprismo sus militantes leales continúan en la lucha en consagrar su doctrina “Pan con Libertad”. Es innegable decir que no existieron aprovechadores, personas malignas que solo llegaron a integrar las filas del aprismo para sacar provecho político, llegar al poder u obtener algún favor. Felizmente, aquellas personas ya están plenamente identificadas.

Compañero, jefe, traigo a la memoria al gran Ricardo Temoche Benites sechurano que te entrego su vida a favor de tus ideales que pregonaste, pero que hoy está siendo olvidado. Traigo al recuerdo melancólico y revolucionario a los mártires del aprismo Luis Paredes Maceda y Ricardo Ramos Plata, hombres que ofrecieron su vida a favor de la democracia amenazada por los terroristas. Traigo a la memoria la sublime pluma del gran pintor piurano  Felippe Cossio del Pomar y los versos del poeta del pueblo Luis Carnero Checa, todos ellos piuranos. Pero sobre todo, traigo a la memoria a cada militante y simpatizante que murió defendiendo no solo al aprismo, sino a la democracia peruana, a los mártires de Chan Chan que murieron en su agonía alzando el brazo izquierdo y gritando ¡Viva el APRA!.                                                                                                                                                                                                                                                            Víctor Raúl, aquí seguiremos las nuevas generaciones que creen en ti, en tu pensamiento y en tu partido. Honor y gloria a estar ser humano que nació en cuna de plata, pero que murió pobre, que no acumulo riquezas materiales y que llego a la conciencia del pueblo. Al pueblo, el que te sigue amando y gritando:¡Haya o no Haya! ¡Haya será! Viva Víctor Raúl Haya de la Torre ¡Viva el APRA!