Punto de Encuentro

A favor de una política real.

Haber mas como  traidor a la libertad alerta contra la aparición de los reyes filósofos. El argumento de Platón de que las ideas deben abrazarse con el entusiasmo del liderazgo organizativo  vuelve como un nuevo civismo en contra de los intermediarios y los consultores, que bien emparentados con la no responsabilidad de sus consejos han disertado sobre un mundo que no existe. La responsabilidad que en la cadena de mando, las decisiones no alcancen valor  empírico real, se debe no solo a la especialización del saber ejecutivo, sino al enrevesamiento tecnnico en que se han enmarañado los diagnósticos y los programas que han distorsionado la realidad.

El miedo de los visires es que se debele su ignorancia nefasta del curso que ha tomado la realidad actual. Los malos políticos y sus clientelas de burócratas han operado sobre el pueblo, tomando su soberanía, y han contribuido al desarraigo cívico como enfermedad de pésimos diagnósticos, y soluciones. Hoy los tentáculos del poder real descansan sobre la desfiguración y estigmatización de la vida que acontece, por el miedo a que su ingenio y alegría cobre forma de poder en contra de la corrupción e inmoralidad.  Lo vuelven narcisismo.

El retorno de los estrategas políticos alerta sobre la urgencia de levantar nuevos pilares de sentido real sobre el mundo. El fin es  rescatar de los abismos de la desinformación y la mass media, el real origen soberano del poder político, y relanzarlo sobre la modelación de la sociedad. Hoy se requieren gobernantes que sientan el espíritu domeñado de nuestro tiempo, y permitan que sus diagnósticos e intervenciones logren echar raíces de vida real. El pueblo se ha de mover si movemos su ánimo sobre la realidad, logrando que esta fuerza alcance el grado de una nueva ingeniería y nuevas leyes. Al final lo que importa es domesticar el poder y usarlo sobre la base de una organización real de la sociedad soberana.