Punto de Encuentro

Más reformas políticas

Recordaremos que el presidente Vizcarra nombró una comisión de expertos para que diseñara las reformas políticas que considerasen convenientes.

La comisión cumplió con su cometido que, en la práctica, tiene dos grandes materias, una es la reforma constitucional parcial para volver al sistema bicameral en que hay Cámara de Diputados o Cámara Baja y Senado o Cámara de Senadores o Cámara Alta, como también se le conoce.

La otra materia es la reforma de la normativa electoral y sobre agrupaciones políticas en general, abordada por la comisión en cuestión y sometida al veredicto del Poder Ejecutivo para establecer si las hace suyas o las modifica para presentarlas como iniciativas legislativas al Congreso, o simplemente desecharlas.

Inexorablemente toda propuesta recibe críticas y es bueno que los otros poderes del Estado, los congresistas en su conjunto o separadamente, las universidades, los colegios profesionales, los partidos y demás organizaciones políticas, entre otras muchas instituciones, den su parecer.  En el caso del Congreso, es quien decide y en el caso del Ejecutivo es quien propone e incluso puede observar lo que decida el Parlamento. Cada cual tiene su papel y función y no hay por qué molestarse cuando su derecho en tal sentido se ejerce.

Ahora bien, en cuanto a las reformas sugeridas por la comisión, a las que me estoy refiriendo, hay mucho que estudiar y evaluar, por lo cual en esta pequeña columna solamente me referiré a algunos aspectos tratados por la comisión.

Se aconseja por la comisión, cambiar el sistema de recolección de firmas para el reconocimiento de partidos y organizaciones políticas, por la existencia de afiliados en número suficiente y debidamente acreditado. Esta es una reforma sustancial que debería adoptarse, habida cuenta que el tema de recolección de firmas se presta a mil y una corruptela, sin olvidar lo costoso que resulta la logística para ello, firmas que no necesariamente anclan en el partido a quienes las estamparon en los padrones.

Nos parece atendible la propuesta para que las agrupaciones políticas, en su sentido amplio, que no participen en los procesos electorales, se les cancele su inscripción oficial como tales.  Están para hacer política y no para prestarse de vientres de alquiler.

En cuanto a la democracia interna, para elegir a los candidatos a los diversos niveles de gobierno y del Congreso, suena bien que ello exista. Empero la praxis ha demostrado que cuando eran las autoridades partidarias quienes definían candidatos, su calidad era mejor que la actual, lo que podría llevarnos a considerar un mayor porcentaje que el propuesto, para que sean designados directamente por la agrupación política.

Buen punto el que las elecciones internas se realicen simultáneamente en todas las agrupaciones, empero hoy no tiene razonabilidad exigir paridad de candidatos varones y damas y su alternancia. No es bueno confundir hormonas con buenas neuronas, que ambos sexos las tienen, sobre todo porque las mujeres hace tiempo que se ganaron su sitio y reconocimiento a su capacidad.

Más adelante seguiremos con nuestro análisis.