Punto de Encuentro

CARTA AL CIELO

“Porque, así como no pudieron derrotar a Víctor Raúl Haya De La Torre, así como no pudieron borrarnos de la memoria a Armando Villanueva, tampoco podrán detener a la historia cuando muchos de quienes te persiguieron en vida, te terminen aceptando como el honorable e ilustre personaje que fuiste en vida.”

Tú fuiste el mejor Presidente que pudimos tener, fuiste el amanecer lleno de luz y esperanza. Pero ahora sólo queda la noche con tempestad y dolor. Fuiste la mejor sonrisa y ahora sólo nos quedan lágrimas de dolor y el adiós. Fuiste el sueño que un día todos soñamos y una triste realidad ahora que se acabó. Ahora todos esos recuerdos, no pasan de recuerdos hoy presentes. Y es que nos enseñaste de todo, menos a extrañarte. Nos enseñaste todo, menos a olvidarte.

Obsesionado con volver a verte, con los ojos lloroso y con un silencio que hace estallar las noches frías. Me doy cuenta qué no volveremos a tener a ese héroe que necesitábamos aquel 27 de enero de 2001, aquel héroe qué nos salvó de la crisis económica del 2008. Me doy cuenta de que sólo quedan las ganas de llorar, las ganas de extrañarte. Te escribo estas palabras de corazón en medio de lágrimas que caen tal hojas de otoño que te acompañaron en tu soledad aquella vez que la injusticia y la persecución te alejaron del Perú.

Un hombre que nació un 23 de mayo de 1949 nos enseñó que un país no es fácil de dirigir, que requiere de un liderazgo que ningún presidente lo demostró, salvo tú. Ese liderazgo de haber promovido la Alianza del Pacífico, porque dicho ente sería un vacío si es que Alan García no la hubiera promovido internacionalmente. Ese mismo liderazgo que llevaste a cabo en el país cuando redujiste la pobreza en menos del 23%, cuando acabaste con el desempleo y les diste a los peruanos el tren eléctrico del que hoy millones gozan, tú nos diste ese Estadio Nacional que fue protagonista de la histórica clasificación de una selección humilde después de 36 años.

Y es que ahora que te vas, ahora que estuve presente en tu velorio, rodeado de millones de peruanos que lloramos por tu partida; me di cuenta del vacío en la casa del pueblo, una ausencia porque no había quién nos guíe en estos momentos de dolor. Porque perdimos la pasión, la oratoria, te fuiste como el sol en el atardecer, te fuiste de manera fugaz. Porque hay un estrado que extraña tu dominio sobre el escenario, un temor a perderte, pues imaginar un Perú sin ti es imposible.

Y es que ahora que ya no estás, siento la soledad de un verano que se va, un vacío en el corazón, de alguien que se marcha y que nos deja con la esperanza y el sueño de que volverás. Ahora que no estás, cambio todas mis palabras y emociones por dolor. Con un presente que se endeuda soñando e ilusionando, con un pasado rico y del que sigo recordando. Ahora que partiste, la tristeza se encuentra abriendo sucursales con sede principal en mi corazón, con un horóscopo que dice “son problemas astrales” y con la difícil tarea de cargar con el enemigo del “¿por qué?”.

Ahora es cuándo nos damos cuenta de que, así como un pigmeo en un iglú, una duda en un gurú, Frida sin Fri, un genio en un cuartel, un lunes en verano, un judío sin paisanos, un hippie en una oficina, un 31 en febrero, un rey sin heredero. De la misma forma, esta vida es ilógica sin ti; una vida que sufrirá por tu ausencia. Una ausencia que me provoca sueños -tal verso de Calderón De La Barca-, anhelos de volver a verte. Con una esperanza guardada en el bolsillo roto de un pantalón en un baúl con recuerdos de tus mejores momentos.

Ilustre Compañero (c.) Alan García, sé -y estoy convencido- que desde dónde estés podrás leer estas palabras que vienen desde el corazón, desde el alma y que son escritas en medio de esta tristeza producto de añorarte. Porque ahora muchos sentiremos un agujero gigante que no sabremos como llenar, porque no sólo fuiste un hombre que trabajó por su país, fuiste un líder y siempre lo serás. Un líder que el Perú necesitaba y que necesita ahora. Gracias por tantos recuerdos que quedarán en la retina, por el cariño y tu trabajo por el país. Por ser ese hermano mayor que nos cuidó y protegió. Gracias por tanto y por siempre.

Ilustre c. Alan García, ahora estás en un mejor lugar, ahora que es lejana la distancia entre el mundo celestial dónde estés, ahora que la muerte ya se convirtió en ese realidad profunda. No dejarás de estar en el pueblo, no dejarás de estar en lo más de 30 millones de peruanos, porque siempre estarás con nosotros. Ahora que la injusticia y los que te odiaron te llevaron a la muerte, nunca dejaste de entregar todo al servicio de la patria. Ahora que, en otro Estado, más lisonjero, estás; que la vida dejó de ser un sueño para convertirse en realidad, ahora es nuestro momento de pagar la deuda que tenemos contigo. Porque, así como no pudieron derrotar a Víctor Raúl Haya De La Torre, así como no pudieron borrarnos de la memoria a Armando Villanueva, tampoco podrán detener a la historia cuando muchos de quienes te persiguieron en vida, te terminen aceptando como el honorable e ilustre personaje que fuiste en vida. Tú no estás muerto, porque un Aprista nunca muere. Viva el APRA.

@miandelso_1098