Punto de Encuentro

La Gran Tragedia No Descubierta .- (Reflexiones Ciudadanas)

Por Juan Carlos Mejía Seminario

Un mes ha pasado que García tomó la decisión de irse de éste mundo. Un mes que aquella mañana el Perú fue removido por esa noticia nunca pensada. Lo que el Perú y el APRA no han aquilatado aún es el valor de la pérdida. La tragedia es mayor de lo que piensan. Sostengo que Alan García ha sido el único estadista que ha tenido el Perú. Nunca antes lo tuvo. Y su presencia marcó un antes y después en la conducción del país. Haya de la Torre fue un visionario, pero al no ejercer jamás la primera magistratura del país nunca fue un  estadista. Con su primer Gobierno Alan García empezó a darle forma republicana al Estado Peruano. Fue en su gobierno que se planteó la reforma del Ministerio de Defensa para modernizar las Fuerzas Armadas. Fue durante su primer mandato que se creó la Policía Nacional del Perú.  Se creó la DINCOTE y el GEIN en la lucha contra el Terrorismo. Fue en su primer Gobierno que se concibió un ambicioso plan de construcción de Hidroeléctricas para asegurar el abastecimiento energético por los siguientes años. Alan no solo tenía visión de Estado sino que además sabía dirigirlo y trabajar con metas organizacionales para llegar a éxitos. Tener una visión de nación y proponerle un plan serio de trabajo en conjunto solo lo hace un hombre de Estado. Un estadista. Tal vez la tragedia sea mayor para el APRA. Muchos piensan que así como hubo un Haya de la Torre y luego un Alan García, luego vendrá otro. El tiempo demostrará que eso no es tan cierto. Para ocupar dicho espacio no solo bastará cultura, preparación, capacidad y liderazgo, hace falta una alta dosis de locura por los demás. Hace falta una alta dosis de desprendimiento por los demás. Se necesitará que alguien esté dispuesto a morir por los demás. De dejar su vida y todo lo que lo rodea y dedicarse a vivir por los demás. Con Haya de la Torre y con Alan García hay un común denominador. Con ambos el país ha sido altamente agresivo y malagradecido. Al primero lo persiguió toda su vida acusándolo de lo más descabellado y nunca le probaron nada para de ésa manera evitar que llegue a ser Presidente. Y lo consiguieron. Con el segundo, lo persiguieron toda su vida luego de ser electo Presidente. Como si no le hubieran perdonado el atrevimiento de llevar a su partido al poder. No lo dejaron en paz jamás. La idea era doblegarlo para que no haga política. Tanto como uno como otro tuvieron clara la idea que podían morir trágicamente. Y creo que ese rasgo deberá tener el siguiente líder aprista. Lo diré con sinceridad, no veo a nadie con esa característica. Nunca nadie le quiso reconocer a García su profundo amor por los demás. Dejar su familia, sus hijos, su vida en paz para llevar al Perú por destinos hermosos y a su partido a dos victorias electorales no lo hace así nomás nadie. Más bien lo que era una virtud fue convertida en un defecto. Trataron de ensuciar sus ganas de hacer por el Perú y los enemigos trataron siempre de dejarlo como un ser humano ambicioso y perverso.

Desde hace un mes que el Perú ya no tiene la voz autorizada para hablar de políticas de Estado, de Descentralización, de política internacional, de políticas de crecimiento. Desde hace un mes que la política nacional del Perú se ha tornado aburrida. El único Estadista que ha tenido el Perú decidió partir ante una celada que quería humillarlo y por ende a su partido. Sin prueba alguna ni directa ni indirecta fue víctima de una conspiración para materializar su pérdida. Con el tiempo no solo el APRA sino el Perú se darán cuenta de la inmensa pérdida que han tenido. Y que no se trata de esperar que venga otro. No todos los años nacen genios. No siempre nacen prodigios. Ni más ni menos.