Punto de Encuentro

Corrupción, burocracia e ineficiencia en el gasto público.

Bureau (escritorio), Cratie - Kratos (poder), son términos que definen burocracia, vale decir, el poder desde el escritorio. Max Weber desarrolló este modelo de gestión estatal basado en normas de racionalidad jurídica orientándolo a la máxima eficiencia. Sin embargo, en el transcurrir del tiempo, este término ha sido tomado como concepto peyorativo a tenor de la crisis del servicio público derivada de tres aspectos fundamentales, la corrupción, la ausencia de meritocracia y la ineficiencia en el gasto público. En el Acuerdo Nacional, suscrito el 22 de julio del 2002, se establece, entre otros, como Políticas de Estado la promoción de la transparencia y la erradicación de la corrupción en todas sus formas, correspondiendo al Estado afirmar principios éticos, así como la transparencia y la rendición de cuentas para garantizar la institucionalidad; constituyendo elemento consustancial a dichas políticas el destierro de la impunidad y el abuso de poder.

Dentro de este marco, mediante Decreto Supremo Nº 092-2017-PCM, se aprobó la Política Nacional de Integridad y Lucha contra la Corrupción, estableciéndose que la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción desarrolla el Plan Nacional de Integridad y Lucha contra la Corrupción, con una actualización periódica cada cuatro (4) años, asimismo, se encarga a la CAN la elaboración de una propuesta de Plan para su posterior presentación al Poder Ejecutivo; siendo así hasta el mes de diciembre de 2016 estuvo vigente el Plan Nacional de Lucha contra la Corrupción 2012 - 2016, aprobado por Decreto Supremo Nº 119-2012-PCM, y a la fecha, está vigente  el nuevo Plan Nacional de Integridad y Lucha contra la Corrupción 2018-2021 (PNILC) aprobado mediante Decreto Supremo Nº 044-2018-PCM de noviembre de 2018 y en donde se definen componentes necesarios en esta lucha.

Si bien se aspira a combatir la corrupción como eje central, el Estado, al aparecer persiste en optar por considerar que el problema de la corrupción lo solucionará creando más burocracia. Solo basta advertir ello a tenor de la creación de diversos aparatos burocráticos que a la fecha no dan indicadores de mejora en la lucha contra la corrupción y que en el tiempo han ido siendo cancelados, habiéndose generado solo gasto público innecesario, prueba de ello tenemos por ejemplo que la Iniciativa Nacional Anticorrupción creada por Resolución Suprema N° 160-2001-JUS en abril 2001 tuvo vocación temporal, la Comisión Nacional de Lucha contra la Corrupción y la Promoción de la Ética y la Transparencia en la Gestión Pública creada mediante Decreto Supremo N° 120-2001-PCM y trasladada al Ministerio de Justicia el 17 de enero de 2006 caminó en el mismo sendero, el Consejo Nacional Anticorrupción creado por Decreto Supremo N° 085-2007-PCM fue desactivado el 15 de agosto 2008, subsistiendo a la fecha la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción creada por Ley 29976 del 4 enero 2013 (CAN) pues incluso la Comisión Presidencial de Integridad creada Resolución Suprema N° 258-2016-PCM fue de corte temporal. Si bien el cargo de miembro de la CAN es ad honorem, esta irroga también gasto público a través de su coordinación general.

Todo este contexto nos debe llevar a reflexionar si en lugar de ejecutar gasto público en estos estamentos, debe volverse a la esencia lógica de considerar que la corrupción en el aparato público solo va ir siendo derrotada seleccionando profesionales que cumplan con la meritocracia, experiencia y ética que demanda el servicio público, lo que implica además, un drástico giro en lo que se conceptualiza como “funcionario de confianza” y no se va a solucionar creando comisiones gubernamentales donde solo se dialoga y se contratan servicios de consultoría cuyos diagnósticos además de no conocerse muchas veces son inaplicables porque hacen referencia a realidades distintas a la peruana, comisiones en que además se hacen gastos por tertulias y Coffe break, gastos que por cierto hasta la fecha no se sabe a cuánto ascienden y qué beneficios han traído, lesionándose irónicamente la preconizada transparencia y la institucionalidad que busca todo esto. Lamentable escenario.