Punto de Encuentro

La hora de los cobardes

En el año 2,002 me tocó viajar a Antamina, compartiendo asiento en la avioneta con la ex congresista aprista Judith de la Matta. Durante el viaje le hice la pregunta de rigor: ¿Es verdad que después del golpe del 5 de abril, cuando Alan García estaba perseguido, lo escondiste en tu casa? y ella me contó lo siguiente:

“Después del 5 de abril, el objetivo de la dictadura era asesinar a García, por eso asaltan su casa y el escapa por los techos, luego se esconde en la casa de un viejo militante.

Teniéndolo al ex presidente en la maletera de un carro cierta vez tocaron la puerta de un ex ministro de su primer gobierno, era un joven abogado quien valiéndose de la amistad de su padre con el líder aprista se hizo nombrar en un cargo importante, posteriormente le rogó y hasta suplicó al presidente para que lo haga ministro y fue ministro. Cuando la seguridad de García le preguntó si podía darle refugio al ex presidente por una semana, se excusó el cobarde, argumentó que estaba postulando a un cargo en una entidad extranjera y que no podía.

De ahí lo llevan mi casa, y yo con todo gusto lo recibí y le dí una habitación en el segundo piso.

Posteriormente contra todo pronóstico García ganó nuevamente la presidencia en el 2006 y éste miserable que se encontraba sin trabajo fue a buscarlo a palacio repetidas veces, García nunca lo atendió y cuando le preguntaron el porqué, simplemente dijo: Jamás recibo a cobardes y traidores.”