Punto de Encuentro

Una droga llamada Keiko Fujimori

“Keiko Fujimori podrá jubilarse de la política, podrá renunciar a sus aspiraciones a cambio de su libertad, querrá desaparecer para vivir en tranquilidad. Pero eso jamás sucederá.”

Keiko Fujimori volvió a prisión. Pero no para pagar por sus delitos, sino una prisión preventiva que debería servir para iniciar la demanda oficial. Sin embargo, esta medida ha elevado la polémica de la prisión preventiva, cuando el verdadero debate debería centrarse en la actriz principal, Keiko Fujimori.

Cuando usted, mi estimado lector, haya leído el título del presente texto, probablemente serán cientos las ideas que se involucren con el presente título. Sin embargo, cuando me refiero a Keiko Fujimori como una droga, es porque no se trata de una protagonista a la que se la ha imposibilitado poner pausa a su vida política, al contrario, se sigue politizando su caso.

El caso de Keiko Fujimori nunca se ha debatido, nunca se ha respetado las decisiones jurídicas que involucran su caso. Pero este error proviene de ambas partes, detractores y defensores. Los defensores argumentaron desde siempre que Keiko Fujimori es víctima de una persecución política, que se le juzga por el sólo hecho de tratarse de Keiko Fujimori. Por otro lado, los detractores, no tienen el argumento jurídico para justificar esta polémica jurídica.

Los detractores, en general, los grupos ciudadanos, la prensa anti fujimorista y sus enemigos políticos. Se han basado en un odio político que viene desde los años 90. Y no en las pruebas, que sí existen. Los detractores han dedicado marchas, celebraciones y discursos de odio cuando se trata de Keiko Fujimori. Pero no encuentran los argumentos jurídicos. Celebran una prisión preventiva, pero no exigen que se inicie la demanda correspondiente. Lamentablemente, estos detractores están cometiendo el error de malinformar, de generar psicosociales.

He aquí que entra una explicación a la pregunta que muchos deberían hacerse ¿porqué Keiko Fujimori es una droga? Porque en eso la hemos convertido todos, en eso se ha convertido ella.

Sus acérrimos defensores la necesitan porque la siguen idolatrando, porque la necesitan. Dentro del odio que ella pueda generar, también genera votos por su sola imagen. Y usan su imagen para victimizarla de los delitos que haya cometido, necesitan victimizarla para que su partido y la gente que la rodea sigan con vida en una política que necesita de todas las jugadas, limpias y sucias, para generar votos.

Del otro lado, sus detractores. Aquellos que odian a Keiko Fujimori, la necesitan también. Porque necesitan llamar la atención, necesitan emitir y sacar sus pasiones, así estas le cuesten el honor y el orgullo de una ciudadana que todavía no paga por sus pecados. Si no existiera Keiko Fujimori, grupos como “No a Keiko” no tendrían razón de existir, no tendrían una misión y sus almas simplemente estarían desesperadas por encontrar un odio al cuál aferrarse, una indignación para atraer las portadas con marchas en la plaza San Martín.

Keiko Fujimori podrá jubilarse de la política, podrá renunciar a sus aspiraciones a cambio de su libertad, querrá desaparecer para vivir en tranquilidad. Pero eso jamás sucederá, es un mundo ideal que sólo puede sentirse real en la imaginación de sus defensores y detractores.

Keiko Fujimori es una droga, porque es un vicio que nos complica, un vicio que daña la política peruana. Es una droga porque nos hemos enviciado a idolatrarla o simplemente odiarla. Pero seguirá siendo una droga mientras siga respirando, seguirá siendo una droga porque sus detractores la necesitan para darle motivos a sus pasiones de odio. Sus defensores la necesitan porque ella, con su sola presencia, los levanta.

Pero ni el Perú, ni ninguna política la necesita, porque como toda droga, Keiko Fujimori es un vicio que nos ha pervertido como sociedad, que ha pervertido las leyes peruanas al punto que a nadie le interesa si ella es culpable o inocente, les basta verla exhibida en televisión nacional para alimentar el morbo. Keiko Fujimori es una droga que simplemente nos hace daño.

@michel_1098