Punto de Encuentro

Piensan ¡Qué miedo!

Por Antero Flores-Araoz

Escuche en medios, que un parlamentario decía que habían pensado dar liquidez a las personas, para que puedan atender a sus apremiantes necesidades, liberando el 25%, de sus aportes al Sistema Privado de Pensiones. La verdad, si hubiera estado frente al parlamentario, que ni su nombre recuerdo, le habría dicho: ¡no piense por favor! pues estaríamos mejor.

No dudo de la mejor intención con la que se propone que la cuarta parte de los fondos pensionarios que gerencian las Administradoras de Fondos de Pensiones, pudieran ser retirados por los aportantes, para con ello afrontar la falta de ingresos que viene originando el confinamiento para impedir la propagación del corona virus.

La verdad es que suena muy bien al oído, pero si se profundiza un poquito, que es lo que debieron hacer los autores de la catastrófica y populachera proposición legislativa, se habrían enterado que los aportes de los futuros pensionistas a las AFPs, no quedan depositados en ellas, sino que con ellos se crean diferentes fondos de inversiones, que con más o menos riesgo, rindan los correspondientes intereses, utilidades, dividendos y, en general frutos, con los que se pagarán las pensiones.  Solamente una parte de los fondos se depositan en el sistema financiero para tener moderada liquidez en las administradoras de los fondos pensionarios.

Si se retira el 25% de los aportes acumulados, no habría suficientes depósitos de las AFPs en las instituciones financieras, para cubrir lo que pudiese ser retirado y, encima, se afectaría a los pensionistas ya que no habría disponibilidad suficiente para cubrir sus pensiones mensuales.

El Sistema Privado Pensionario, es de ahorro forzado, que administran terceros, invirtiéndolos principalmente en bonos emitidos por los Estados y por empresas, estas últimas emitiendo también acciones representativas de su capital social que adquieren las AFPs con los aportes de sus futuros pensionistas.

Si se tuvieran que vender, en el argot bursátil, “realizar” dichas inversiones o parte de ellas, para alcanzar la liquidez que se necesitaría para devolver a los aportantes el 25% de sus aportes, la venta sería apresurada, y cuando se vende con premura, axiomáticamente los precios bajan, con lo que se afectaría a todo el Sistema, incluyendo a los que retiren aportes, como a quienes no lo hagan y comprendiéndose también a los pensionistas.

Es bueno precisar, que las AFPs han venido colaborando en satisfacer las necesidades de capital de muchísimas empresas, sea de capital accionario o del crediticio, pero al fin y al cabo es lo que da a las empresas los recursos para que actúen y sigan siendo fuente generadora de trabajo.

Tenemos cuestionamientos al Sistema Privado de Pensiones, por lo que habrá que ir superando sus imperfecciones, pero eso no significa liquidarlo que es lo que podría ocurrir con la pintoresca propuesta parlamentaria, que, de llegar a puerto, no dudo que nos haría extrañar al fenecido Congreso.

Lo que si, sería atendible, es que quienes tienen fondo pero carecen de trabajo, puedan retirarlo pues como dice el refrán, es preferible “pan para hoy que hambre para mañana”.