Punto de Encuentro

Caminos (1)

Si queremos explicar a la persona, la psicología es la ciencia idónea. Pueden haber tantas psicologías como personas, porque si bien los eventos como la pandemia son fenómenos macrosociales, sus consecuencias peculiares y subjetivas varían según la historia de cada quien. Sin negar que existen respuestas similares y colectivas.

Entre los procesos psicológicos recurrentes está la negación, en especial en las primeras personas que irrumpieron la cuarentena. Este es un mecanismo de defensa que al desentenderse la situación se hace creer que no existe. Luego, el aprendizaje por imitación, en aquellos que vieron al otro salir y por ende lo hicieron. A la par de un falso juicio, al creer que lo malo le ocurrirá al otro y no a uno. Como el fumador que piensa que el cáncer caerá en el vecino que fuma tanto como él. Además de la habituación al miedo, donde la exposición constante a un estímulo nos familiariza y adecúa a tal; o la indefensión aprendida, ya abordado en una publicación anterior.

Cada tema mencionado da para un análisis en una columna independiente. De hecho, su mención es un preámbulo de las siguientes. Pero, el trasfondo del no entendimiento de la sociedad se podría resumir en el error constante de procurar comprender el fenómeno y no a la persona como sujeto que lo vivencia. Quienes nos dedicamos a las ciencias sociales, sabemos que desde el Siglo XX el paradigma positivista perdió fuerza. Fuerza que ha recuperado en estas últimas semanas donde todos estamos a la expectativa de datos numerológicos como la cifra R0, la cantidad creciente de contagios, el aumento de infectados por día, fallecidos, entre otros. Con ventaja que la sociedad relativista de hoy permite un mayor espacio para distintos discursos, sin que uno excluya necesariamente al otro.

Jose Manuel Serrat decía que no hay camino, que se hace al andar. Y Facundo Cabral que le gusta andar pero que no sigue el camino, porque lo seguro ya no tiene misterio. En esta cuarentena caminos no hay muchos, pero sí quienes no han seguido el sugerido. Con los pasos que labramos el camino, el destino a donde vamos parece preocupante. La psicología es necesaria para saber por qué vamos a dónde vamos. En estos momentos hay quienes juegan a ser Cabral, sin darse cuenta que incluso el camino más seguro es misterioso de por sí. ¿Por qué?