Punto de Encuentro

Injerencia política en la Policía (primera parte)

Danilo Guevara Zegarra[1]

La democracia es el gobierno de las leyes que, una vez establecidas, someten principalmente a los gobernantes que tienen en la norma una limitante al poder que ejercen. La democracia es también división y respeto por los poderes públicos que actúan dentro de ese gran estatuto que es la Constitución Política.

En este marco, corresponde a la Policía, dentro de otras funciones, obedecer y hacer cumplir las leyes y dentro de ellas, los mandatos de las autoridades judiciales.

En España, la Benemérita Guardia Civil es la institución que goza de  mayor credibilidad y confianza ciudadanas, sitial que ha conquistado a pesar de todas las vicisitudes que ha debido atravesar a lo largo de la inquietante historia peninsular.

Tal es el anclaje que tiene la Benemérita que incluso los gobiernos socialistas que llegaron al poder impregnados de la poca simpatía que tienen por el franquismo, al cual se la ha asociado frecuentemente, terminaron admirándola por su temple, vocación de servicio y alta efectividad funcional.

Hoy en día, la política española está remecida por un suceso que pone en evidencia el espíritu avasallador del autoritarismo, la fortaleza de las instituciones y la propia consistencia de la democracia.

Veamos. El 8 de marzo último, en plena pandemia, se realizó en calles madrileñas una marcha multitudinaria para celebrar el Día Internacional de la Mujer. Sobre este suceso, la jueza Carmen Rodríguez-Medel, ha abierto una investigación para determinar los niveles de responsabilidad de quienes fomentaron una manifestación que contribuyó a la fatal propagación del virus.

En el curso del proceso, la magistrada encargó a la Guardia Civil que indague la actuación del gobierno en la marcha del 8M la misma que se realizó pese a diversas advertencias públicas que se hicieron por el inminente riesgo de contagio que conllevaba. En cumplimiento de este mandato, la Comandancia de la GC de Madrid, jefaturada por el coronel Diego Pérez de los Cobos, emitió al juzgado una serie de informes con el resultado de sus averiguaciones.

Los indicios señalan que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pidió conocer el contenido de documentos que pueden tener una fuerte carga acusatoria contra personajes encumbrados del gobierno. La respuesta del coronel Pérez de los Cobos fue de absoluta negativa debido a que la jueza había la ordenado que la Guardia Civil “guarde rigurosa reserva sobre las investigaciones encomendadas”.

La respuesta de Marlaska fue separar del cargo a Pérez de los Cobos. Ante este atropello, el director adjunto de Operaciones, general Laurentino Ceña dimitió a su cargo a la par que el Mando de Operaciones, teniente general Fernando Santafé, era relevado.

Pérez de los Cobos pudo en secreto filtrar los informes al gobierno del cual depende. Pudo congraciarse con el poder político que tiene los instrumentos para privilegiarlo o destruirlo. Ya sabemos el difícil camino que eligió. Pero también ya sabemos de qué materiales está hecho el prestigio de la Benemérita que fundó el duque de Ahumada en 1844.

[1] Danilo Guevara Zegarra, es general de la PNP en retiro. Ha sido viceministro del Interior y director de la DINI.