Punto de Encuentro

La verdad detrás de la violencia en Estados Unidos

“Caracterizar a Donald Trump de racista, ha sido la bandera de los demócratas en la última campaña del 2016. El caso de George Floyd sólo es un motivo para responsabilizar al Presidente Republicano de estos hechos. Pero la conexión jurídica-lógica o jerárquica-lógica, ninguna existe como tal. Se trata, nada más y nada menos, de un argumento instrumentalizado para la campaña demócrata.”

Estados Unidos es víctima de un mal momento sanitario y social. El Covid-19, la mala gestión de una OMS que ha provocado una reacción parte del Presidente Donald Trump y la muerte de George Floyd son los 3 hechos que hoy han generado que el país americano hoy pase por una supuesta crisis. Lo cierto es que tal crisis no existe y este no es más que un impase, una ligera adversidad que se verá superada con el tiempo.

Si bien la sociedad reclama una negligencia que sí ocurrió. Al mismo tiempo, están politizando el eterno debate de si existe o no racismo. Pero antes de abrir paso al debate que sí importa, es necesario precisar lo siguiente: sí existe un claro abuso de poder por parte del policía de Minneapolis.

Respecto al tema racial, resulta interesante tildarlo como un acto racista. Puesto que en ningún momento se escucha algún adjetivo calificativo al color de piel o raza de la que provenía el hoy fallecido George Floyd.

Este caso tan polémico ha generado disturbios y hasta una serie de protestas, cuyo impacto se están exagerando -por decir menos-. Sin ir muy lejos, el 20 de enero de 2017 es una fecha recordada porque fue el día que Donald J. Trump juramentó como el 45vo Presidente de los Estados Unidos. Ese mismo día se protagonizaron una serie de protestas en 15 Estados, protestas lideradas por el documentalista Michael Moore. El objetivo de estas propuestas era impedir la juramentación del hoy Presidente Republicano. ¿Lo lograron? Bueno, es evidente la respuesta.

En Estados Unidos existe una historia interesante respecto a la lucha de las clases sociales y el respeto de los derechos fundamentales de los afroamericanos. Existe un antes y un después. Por un lado, nos encontramos la historia en la que hubo un hombre llamado Martin Luther King Jr., un hombre que luchó por los derechos de los afroamericanos sin marchas violentas ni agresiones. Buscó el diálogo, generó que una masa levantara su voz de forma pacífica. Pero, por otro lado, existe una historia de doble moral y contrariedades.

Sin ir muy lejos, el famoso caso de OJ Simpson contra el resto del mundo. OJ es un exjugador de fútbol americano que fue acusado de asesinar a su exesposa Nicole Simpson. Pero, el detalle interesante viene a continuación. Simpson tuvo 2 juicios, uno en 1994 (año que asesinó a su exesposa) y otro en 1997 (por el mismo cargo). El primer juicio lo declaró inocente en 1995 porque los abogados del también actor usaron la estrategia que se trataba de un juicio racial. Argumentaron que los policías arrestaron a OJ Simpson por ser negro y que lo estaban enjuiciando por su color de piel. Esto generó disturbios y que el veredicto lo declare inocente. Años después, una corte civil lo declaró culpable y señaló que la primera sentencia no era otra cosa, sino un acto de politizar un juicio por el color de piel de una persona.

Hoy sucede una marcha basada en contradicciones, porque no es normal que un -disque- grupo que afirma existe una discriminación racial, salga y destruya todo lo que encuentra a su paso. Eso se conoce como vandalismo. Y es tan grande la casualidad que estos grupos de personas hayan pintarrajeado con insultos y dibujos extremistas monumentos como el del 54° Regimiento de Massachusetts. Este monumento fue hecho en honor a los que formaban parte del mencionado Regimiento, y este era conformado por afroamericanos. Otro caso es el del policía afroamericano David Dorn, de St. Louis, quien fue asesinado esta última semana por esos mismos saqueadores que afirman defender los derechos de los afroamericanos.

¿Existe una politización del tema? Sí, definitivamente. Para aclarar este punto, permítame presentarle al grupo ANTIFA (Antifaschistiche Aktion) conocido como el grupo de acción antifacista. Este grupo es considerado como terrorista insertado en Estados Unidos y con miembros del pensamientos socialistas y de extrema izquierda. Este grupo es el que lidera la marcha que hoy vemos en todos los noticieros a nivel mundial y no es ninguna coincidencia. Los demócratas no superan a Trump en las encuestas, ni Joe Biden, ni Bernie Sanders, ni ningún otro candidato demócrata ha logrado superar a Trump. Esto generó que Sanders diera un paso al costado y pida a sus seguidores que voten por Biden. Esto tampoco sirvió.

Caracterizar a Donald Trump de racista, ha sido la bandera de los demócratas en la última campaña del 2016. El caso de George Floyd sólo es un motivo para responsabilizar al Presidente Republicano de estos hechos. Pero la conexión jurídica-lógica o jerárquica-lógica, ninguna existe como tal. Se trata, nada más y nada menos, de un argumento instrumentalizado para la campaña demócrata.

También es necesario recordar y dar a conocer que hace dos semanas, aproximadamente, el gobierno actual sacó a la luz el famoso #OBAMAGATE. Esto se trata de evidencias en las que se demuestran que el mandatario, Barack Obama, incurrió en el delito de sabotaje mediante la modalidad de un Estado paralelo que, hasta el día de hoy, es una red de operaciones que tiene la tarea de desestabilizar el gobierno de Donald J. Trump.

De esta forma, queda claro que este no es el fin del gobierno de Donald Trump, tampoco se viene un nuevo ‘impeachment’ como algunos desean. Se trata de un mal momento que se suma al Covid-19 y la salida de la OMS. Un mal momento que tiene un inicio y tendrá un pronto final. Y cuando ese final suceda, todo volverá a ser normal y las probabilidades de la reelección de Donald Trump serán más fuertes.