Punto de Encuentro

Cuestión de Confianza

Las últimas semanas el panorama político ha estado turbulento por la cuestión de confianza a dos gabinetes distintos en un mes. Desde lo legal, cuando se cambia de Premier, este tiene 30 días para acudir al Congreso junto a sus ministros y presentar una propuesta a llevar a cabo. El parlamento está en la obligación de aceptarla o rechazarla. En caso de lo segundo, ocurre lo sucedido con el gabinete Cateriano. En caso de lo primero, el gabinete continúa.

Con el voto de confianza a Walter Martos y sus ministros, se han dado nuevas medidas. Una de las más criticadas: el regreso por tres semanas de la cuarentena los domingos. La población no esperó en expresar su descontento con cuestionamientos. En otras palabras, su desconfianza con la decisión. Al igual que el Ejecutivo se presenta al Legislativo para solicitar el voto de confianza, en cada conferencia de prensa el discurso presidencial es sometido al juicio crítico de los ciudadanos. Quienes internamente evalúan si pueden confiar o no en las medidas.

La confianza es un factor estudiado -y usado- por psicólogos en diversas disciplinas. Tanto así que tres premios Nobel de Economía en este milenio fueron otorgados a psicólogos. La relación de confianza empresa o proveedor con el cliente cada vez es más observada. Es lógico, pues detrás de la fidelización, recomendación, reutilización de una marca está la confianza.

Es importante puntualizar en que confiar y desconfiar son acciones activas. Mientras que no-confiar es pasiva. En ese sentido, podríamos ver que la mayoría de la población al manifestarse en contra de los lineamientos de salubridad, no solo no-confía, sino que

desconfía y lleva a la acción sus críticas en redes sociales. Lo que a su vez, puede explicar algunos casos de personas que irrumpen la cuarentena. Ya que, al desconfiar de las propuestas, las infringen.

La confianza está estrechamente vinculada a la honestidad y competencia. La presencia de ambas sumas confianza. La ausencia de una genera no-confianza. Pero, la nulidad de las dos provoca una desconfianza indiscutible. Para desgracia de todos, la comunicación ha sido deshonesta, y el manejo incompetente.