Punto de Encuentro

La injusta zozobra que padece el país

Luego del intento fallido de Vacancia del Presidente Vizcarra; resulta imprescindible que las fuerzas políticas representadas en el Congreso mantengan firme su línea de control político y fiscalización, para impedir que desaguisados como el protagonizado por el Presidente legal y su entorno de funcionarios moqueguanos de confianza, no ahonden ni distraigan los esfuerzos de todos los peruanos, en la hora crucial que atravesamos para que la frivolidad y la incompetencia del gobierno, no siga diluyendo las mínimas expectativas que los conciudadanos aspiramos para salir de la crisis sanitaria, económica y social generada por la pandemia y gatillada por la corrupción rampante en el gobierno.

El señor Vizcarra ha mostrado al país de lo que es capaz para seguir aferrándose a conducir sus destinos a contextos más graves que el hambre, la miseria y el desempleo que han comenzado a marcar el rostro de tristeza, frustración de miles de peruanos que perdieron su empleo y de los millones de pobres que deambulan sin destino, este no fue el país que recibió el gobierno producto de la sucesión constitucional y no del voto popular.

La promoción de la vacancia del señor Vizcarra, muestra el lado oscuro de un gobierno que ha negociado su permanencia con acuerdos (devolución de aportes de la ONP) que lindan con lo ético, como lo ha manifestado una Congresista que tuvo que variar su voto. Los poderes fácticos, la mayoría de medios y como siempre los conocidos “waripoleros” se pusieron en escena para “denunciar” qué este acto de la vacancia presidencial era una conspiración contra la democracia y sus instituciones, nada más alejado de la realidad, antes bien un pedido de vacancia en los términos que la Constitución franquea, no es otra cosa que afirmar los principios y valores de un Estado de Derecho.

Este Parlamento cuya legitimidad no está en tela de juicio, ha movilizado los mecanismos de control político, establecido en la Carta Magna, lo que, si llama la atención es la posición de la Presidenta del Tribunal Constitucional –llamada a mantener el equilibrio e independencia que la Constitución exige- al sostener que la medida cautelar planteada por el gobierno, ya no era necesaria porque varias bancadas anunciaron el retiro de apoyo a la vacancia. Supone pues, que hace política incompatible con su función. Es sorprendente, que  sumado al grave daño que el señor Vizcarra le ha infligido al país, la medida cautelar habría operado o consumado dos hechos gravísimos: a) suspender o mutilar las funciones constitucionales del Congreso al impedir deliberar sobre la moción de vacancia y b) autorizar al Presidente a gobernar con una medida cautelar, dejando a salvo que esta leguleyada no era la opinión de varios jueces constitucionales, hubiere sido funesto si está mal dada decisión se hubiera materializado.

Por eso, si hay algo urgente y trascendente que tiene que hacer este Congreso, es elegir lo antes posible un nuevo Tribunal Constitucional; además aprobar con urgencia una nueva ley orgánica del Ministerio Público, tomada por el gobierno y ONGs que digitan las investigaciones para perseguir a los enemigos del régimen, esa debe ser la agenda indispensable para garantizar las libertades venidas a menos y que son tan importantes como luchar contra el hambre la miseria y el desempleo.

Por último, a diez meses de instaurarse un nuevo gobierno que recibirá el Bicentenario de la República, hay que estar alertas y vigilantes de la pulcritud del próximo proceso electoral, los poderes fácticos que han sometido al actual gobierno, no vacilarán en utilizar mecanismos vedados para torcer la voluntad popular, utilizar las instituciones para llevar a Palacio a un Presidente dúctil y maleable a sus intereses y privilegios, cuyo gobierno siga siendo expoliado por la voracidad crematística que une a todos los que apoyan a Vizcarra. Este país no merece un día más, seguir en manos de quienes lo han llevado a la condición de país bananero, los peruanos deben poner punto final a la “pesadilla” Vizcarra, merecemos un gobierno convocante de todas las sangres para reconstruir las bases de un Estado democrático, que genere prosperidad, desarrollo y sobre todo oportunidades. He allí, el gran compromiso que tenemos todos los peruanos. Sera la herencia Ética que legaremos a las nuevas generaciones.

Milagros Salazar de la Torre.