Punto de Encuentro

Ley “antichancla” en México.

En el 2014, en México se aprobó la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes -publicada el 4 de diciembre del mismo año-, que tiene como objetivo reconocer a las niñas, los niños y adolescentes como titulares de derechos, una ley de observancia general en todo México.

Recientemente, le reformó la ley mencionada para que se defina al castigo como: “cualquier daño físico o causa de dolor o malestar físico o emocional, aunque sean leves”. Es un término muy amplio, con muchas lagunas y que permitirá una interpretación errónea por parte de los tribunales y las autoridades judiciales.

Sí, así como se lee, que ya no se pueda castigar a los niños, porque constituirá una agresión y hasta la posible consecuencia de cárcel.

Esto puede parecer un chiste o hasta un esfuerzo por evitar el maltrato infantil, sin embargo, es a todas luces, el desperdicio de esfuerzos legislativos que carecen de asesores y de preparación para prevenir y combatir el maltrato, y la explotación infantil.

Es conocida como ley “anti-chancla”, porque en México, es muy común que las madres reprendan a sus hijos, valiéndose de su chancla o sandalia para que dejen de hacer actos dañinos tanto para su propia salud como para los demás.

Esta propuesta de reforma es el reflejo de la sociedad de cristal en la que vivimos actualmente y el boom de los derechos humanos que tanto sale en las noticias. Empero, como abogado me han preguntado en varias ocasiones, si se pueden ir a quejar a la Comisión de los Derechos Humanos por golpes o maltratos de pareja o de padres o de hijos, esto es la consecuencia natural de una campaña publicitaria mal enfocada y, por lo tanto, malentendida por los ciudadanos o gobernados de un país.

Los Derechos Humanos y las Comisiones, tienen su origen en el Ombudsman, que es una palabra derivada del sueco  (formada por los vocablos ombud – el que actúa como vocero o representante del otro- y man -hombre-), en otras palabras, es el representante o defensor del pueblo. El ombudsman se generó para ser un escudriñador del gobierno, para evitar que las Autoridades abandonarán sus responsabilidades.

Hoy en día, campañas y noticias sin fundamento, han hecho creer a la gente que el Ombudsman es como un policía o un juez o una persona con Fe Pública, que te defiende ante cualquier cosa y no es así.

La figura de las Comisiones de Derechos Humanos está enfocada en actos de autoridad, no en peleas entre particulares, riñas o amenazas, porque esos son temas penales o civiles, como el resarcimiento.

El problema toral de este boom, es que los niños ven en la televisión anuncios y noticias que los hacen pensar que; si sus padres los castigan, les gritan o les quitan sus dispositivos móviles o videojuegos; pueden ir ante “los derechos humanos” a quejarse, porque los están maltratando.

Pero esa no es la función de las Comisión Nacional de los Humanos o de las Comisiones Estatales , sino el defender al pueblo, al gobernado contra actos de las autoridades como desapariciones forzadas o forzosas, o ante la nula respuesta por parte de las autoridades judiciales en un asunto, entre otras. La característica principal es que defiende al pueblo del gobierno o de sus instituciones, no es un juez o una mediadora entre particulares.

Todas las campañas y noticias, mal dirigidas, han hecho pensar a la mayoría de la población que la Comisión puede interferir prácticamente en cualquier asunto, y que hasta pueden llevarte detenido.

Por eso, ahora existe una propuesta sin pies ni cabeza, buscando socorrer a todas estas voces, que dice básicamente, que ahora los niños ya pueden hacer lo que sea. Ya no pueden ser castigados o reprendidos por sus padres o tutores porque los puedes dañar psicológica, emocional o físicamente.

Demos 2 ejemplo s, para notar lo inútil de la reforma recién publicada:

  1. El hijo de 8 años golpea a su hermana de 5 años; ni su papá ni su mamá pueden castigarlo o gritarle o detenerlo, porque podrían causarle un daño.
  2. Una niña de 7 años, se encuentra un encendedor y empieza a prender papeles en el baño o en la cocina y pone en riesgo de que toda la casa se incendié y mueran todos los habitantes; pues los padres tampoco podrán hacer nada, porque seguramente le causarán un daño psicológico a la menor y podrán perder la custodia.

Así podemos seguir con innumerables ejemplos de situaciones en las que, el menor, se pone en riesgo o pone en riesgo a los demás, pero gracias a esta reforma, ya no es posible detenerlo.

A este grado de incongruencia  y de ineptitud ha llegado la técnica legislativa mexicana (donde hay violaciones, feminicidios, robos y secuestros en aumento día a día), a permitir que los niños y niñas, que deben ser corregidos por sus padres o tutores, ya no puedan ser amonestados o reprendidos porque las consecuencias legales para los padres pueden ser mucho peores.

Es evidente, que los padres -al menos la mayoría- buscan el bienestar de sus hijos y que toda amonestación tiene un motivo lógico de enseñanza, no de venganza o maltrato; que hoy se pretende quitar en México y dotar de autoridad a los hijos sobre sus padres o tutores.

El reformar leyes tiene un fin y un objetivo, no es sólo promulgar y publicar sin llevar a cabo un análisis y una investigación concienzuda de la realidad, del tejido social que vive el país o un lugar determinado, sino hacer leyes que sirvan, que sean efectivas y que se puedan cumplir para promover el bien común de la sociedad de un país.

Esta reforma, es una mala broma para Latinoamérica y su historia legislativa. Porque ahora puedes orientar a tus hijos e hijas, pero sin causar cualquier daño físico o causa de dolor o emocional, aunque sean muy leves, en otras palabras, no puedes hacer nada, porque ahora tu hijo será el que decida si lo dañaste o no, y si te denuncia o no.