Punto de Encuentro

De PPK a Tony Alva: El cínico desenfado de la neo Oligarquía mercantilista peruana

¿Qué es un cínico?

Un hombre (o mujer)

que sabe el precio de todo

y el valor de nada.

Oscar Wilde

¿Qué representa PPK en la historia reciente de la historia política  económica del Perú?

Primero repasemos lo que equivocadamente  la mayoría de la sociedad pensaba que era PPK:

  • Pensaban que era un empresario. Falso. No lo era. No tenía ni empresa ni dirigía una industria.
  • Que era inversionista. Tampoco. PPK no era un capitalista con recursos financieros para invertirlos en el Perú. Era el empleado de inversionistas.
  • Que era un liberal que creía en el libre mercado y la democracia. Menos. Todos los “negocios” impulsados por PPK no eran una apuesta por el libre mercado y la competencia, sino exactamente lo contrario: eran la capacidad -detrás de bambalinas- para  influir en las autoridades de turno en el Estado para generar beneficios financieros a empresas para las que él trabajaba.

Por estas razones, PPK nunca distinguió la diferencia entre sus intereses específicos y los intereses del Estado. Era más que un cínico: era un pirata. Y por ello mismo, cuando era Ministro de Estado o Primer Ministro, no tenía problemas de generar contratos más que sospechosos con empresas y consultoras en las que tenía expresos intereses. La mezcla ilegal de intereses era su mundo natural.

Entonces, para responder la pregunta.

Socioeconómicamente PPK representa al mercantilismo más puro de la derecha y de la nueva oligarquía peruana, revivida después de Gobierno de Velasco Alvarado. Sus negocios no generaban riqueza por su capacidad de competir en el mercado y generar valor económico,  sino de “gestionar” contratos con el Estado en términos lesivos para todos los peruanos: mercantilismo puro y duro.

Por esa misma razón, PPK ha tenido el apoyo abierto y lamentable de la izquierda política peruana, más específicamente de lo que se podría denominar socialmente como la izquierda oligárquica limeña.  Como dice Rosa Carrión, Comunicadora Social de Lima Norte, “¿Recuerdan a PPK dándole su apoyo a la Tía Regia, cabecilla de la banda de las Chalinas Verdes?”

¿Y qué tiene que ver Tony Alva, la ex Ministra de Economía de Vizcarra con este tema?

Pues todo. El mercantilismo en el Perú goza de buena salud. Parece que el mercantilista de PPK ha dejado buena escuela. La ex Ministra Tony Alva, ha usado con cínica elegancia las mismas “puertas giratorias” con las que de manera benigna y hasta casi cómplice, el Monopolio de la Prensa Peruana describe como gente como PPK…primero era designado Gerente, luego Ministro, luego beneficiaba a las empresas de las que fue Gerente, y luego trabajaba para  las empresas con las que –como Ministro- firmó contratos.

Bueno, la alumna Tony Alva resultó aplicada. Ahora ella trabaja para el grupo económico al que –siendo Ministra- ordenó un adelanto de 50 millones de dólares…

¿Qué!!!! Cincuenta millones de dólares!!?

Como lo lee estimado lector. Maria Antonieta Alva, siendo Ministra del MEF, ordenó y firmó la transferencia de 50 millones de dólares como adelanto de un contrato por 250 millones de dólares para “asegurar la entrega de las vacunas” contra el COVID19. Por supuesto que hasta ahora no ha llegado una sola vacuna al Perú.

Pero dos meses después de girar como Ministra del MEF el sustancioso cheque, la ahora ex Ministra Antonieta Alva es designada como “Directora global de COVAX y Directora de proyectos en ACASUS”. Simpático, no? Evidentemente que como buena aprendiz de PPK el concepto de “conflicto de intereses” no está en su vocabulario.  Y naturalmente que la selectiva “indignación” del Monopolio de la Prensa Peruana, asalariada de la Neo Oligarquía mercantilista, no toca a Tony Alva ni con el pétalo de un titular siquiera de última página.  Silencio chicos, que es de las nuestras.

¿Hay indicios de delitos?

Por supuesto.  Para comenzar, el mismo contrato tienen serios indicios de contener hechos de corrupción y está plagado de irregularidades, lo que deberá ser dilucidado por las autoridades judiciales.

Y entrando en materia, mínimamente hay elementos para las figuras de "negociación incompatible” y de “tráfico de influencias".

Ni la fiscalía ni procuraduría han iniciado acciones legales.

Prueba que estamos en el Perú de Vizcarra y Sagasti.