Punto de Encuentro

Esperanzas, victorias y derrotas

Grover Pango Vildoso

grover_german@yahoo.es

Estos tiempos duros en que se juega –de varias maneras- la sobrevivencia humana han puesto en relieve unos ámbitos de la más alta trascendencia para la especie. No tienen la misma magnitud, pero juegan roles en los que cada ser humano expone o evidencia o encuentra los grandes motivos de su propia existencia.

El primero corresponde a la presencia de Dios como una especie de antipandemia. No solo es la cantidad de mensajes que aluden a la importancia de la fe en Dios y a sus naturales como esperados efectos salvadores. Es más conmovedora la condición de inesperados emisarios, personas que hasta hace no mucho tiempo habían mostrado una actitud respetuosa pero distante de los mensajes religiosos.

La segunda atañe al explicable interés masivo por la ciencia en diversas especificidades, desde la diferenciación básica entre un virus y una bacteria, pasando por el tipo de alimentos que contribuyen a generar más fortaleza ante la amenaza viral y siguiendo hacia la importancia de las investigaciones para prevenir o vencer el mal y sobre la industria farmacéutica más fiable.

Tan serio como lo anterior es la dimensión que ha alcanzado a tener la vida, como nunca antes. No sólo es la eventualidad de enfermar o morir por descuido, irresponsabilidad o azar; es la terrible sensación de que todos los demás son una amenaza potencial; es privar a los niños –especialmente- de ir creciendo con la dicha del abrazo o la caricia; es perder la maravillosa sensación de una sonrisa que damos o recibimos.

En esta guerra inesperada, a veces sospechosa y siempre cruel, hagamos que la solidaridad nos haga más y mejores seres.