Punto de Encuentro

Cuenca y la discriminación educativa a los adolescentes de familias pobres

“El derecho a la educación es un derecho fundamental

de todos los seres humanos

que les permite adquirir conocimientos y alcanzar así

una vida social plena.

El derecho a la educación es vital para el desarrollo económico,

social y cultural de todas las sociedades”

“Acabar con la pobreza mediante la educación:

El desafío de la educación para todos”

NNUU

¿Qué ha ocurrido con los COAR?

El nuevo Ministro de Educación, Ricardo Cuenca, ha dispuesto la suspensión de las matrículas de estudiantes talentosos de los colegios públicos, la mayor parte provenientes de los sectores más pobres del país. En la práctica es el inicio de su cancelación.

Para comprender mejor, ¿qué es un COAR y cuál es su importancia educativa y social?

“Los colegios de alto rendimiento (COAR) brindan a los estudiantes con habilidades sobresalientes un servicio educativo pertinente, con calidad y equidad, orientado a potenciar esas habilidades y desarrollar su compromiso con el desarrollo local, regional y nacional”. Es –casi- lo único que funciona bien en el sistema educativo público peruano, pues todo los demás es –literalmente- una estafa.

En términos socio-políticos, los COAR son, desde la fundación de la República, el único mecanismo real de formación de una nueva clase dirigente proveniente de los sectores pobres e indígenas del país. La permanencia de los COAR en el tiempo significaran sin duda, un cambio estructural en la sociedad peruana.

¿Y porqué el Ministro de Educación de Sagasti –miembro del Partido Morado- ha dispuesto virtualmente el inicio de su desactivación, suspendiendo las matrículas?

La respuesta tiene dos aspectos, la “razones” declarativas por un lado, y las verdaderas razones –a nuestro entender- por el otro.

Cuenca, intelectual de una perfecta medianía, mucho antes de ser designado como Ministro de Educación “argumentaba” en foros académicos que tanto el Colegio Mayor como los COAR “generaban mayor inequidad”, pues es evidente que el nivel de calidad educativa brindada en los COAR es muy superior al promedio de la escuela pública. En este punto queremos señalar como, desde una perspectiva de Derechos, el uso de un concepto valioso como el de la “Equidad” puede ser usado como argumento para cancelar el Derecho a la Educación de poblaciones con altos niveles de exclusión. El mundo al revés. Cuenca se ha ganado el derecho de ser el Ministro del Ministerio de la Verdad de Orwell, donde “la mentira es la verdad”.

Por otra parte, creemos que las verdaderas razones son otras de naturaleza más profunda y muy presente en la cultura de la sociedad peruana: la pervivencia de la mentalidad racista y de la discriminación por origen social.

Detrás de la pseudo fraseología “progresista” de Cuenca desnaturalizando el enfoque de Derechos, goza de buena salud la mentalidad discriminadora, a la que le aterra constatar que los hijos de los más pobres pueden ser igual o mejores estudiantes y profesionales que cualquier otro estudiante. Los provincianos, los indígenas y los de piel más cetrina…¡no pueden ser tan “iguales a nosotros!” Y los mecanismos inconscientes de la pervivencia de esa mentalidad, activa todos sus mecanismos de defensa.

Legal y socialmente ¿qué consecuencias puede tener éste inicio de desactivación o desnaturalización de los COAR?

Varios.

Para comenzar, los COAR son un servicio público que están protegidos por Ley y quién los suspenda, los cierre, está incurriendo en una falta muy grave de las disposiciones legales. Por más Ministro que sea, Cuenca no está en la facultad para –por su sola decisión- disponer que “este año no hay matrículas”.

¿Qué cree que le pasaría, estimado lector, a algún otro funcionario, que disponga que no hay matrículas en un colegio público? Obviamente que primero lo despiden, e inmediatamente le inician un proceso administrativo y quizás hasta legal.

Cuenca debe disponer el reinicio de las matrículas en los COAR, ser interpelado en el Congreso, y –en lo que corresponda- rendir cuentas ante la justicia.