Punto de Encuentro

Escenario Post #VacunaGate

Escenario Post #VacunaGate: Crisis del relato vizcarrista, Gobierno Morado debilitado, elecciones transparentes en entredicho y campaña presidencial abierta, sin abordaje de la agenda social.

El escándalo del "#VacunaGate" ha impactado fuertemente en los actores políticos y en la opinión pública. Es quizás la trama más sórdida de nuestra historia reciente, comparte el podio con los nauseabundos "Vladivideos" y la telaraña corrupta revelada por la Operación "LavaJato". El hecho que un grupo de privilegiados - básicamente burócratas y sus familiares- acceda a una vacunación irregular y que este grupo estuviese encabezado por el Presidente de la República de entonces, Martín Alberto Vizcarra Cornejo, y la, primero, jefa del Comando COVID y, después y hasta hace poco, ministra de Salud, Pilar Mazetti, también por la canciller Astete, da cuenta de la baja catadura moral de quienes gobernaron y de la continuidad existente entre la supersticiosa administración Vizcarra y la autoproclamada científica gestión Sagasti. Es una incalificable traición a la  confianza del pueblo peruano, en general, y a las personas e instituciones que vienen dando la vida en la primera línea de combate contra el nuevo corona virus en particular. La vergüenza del #VacunaGate ofende el sacrificio del personal de salud y la PNP, quienes  cuentan sus fallecidos por COVID en centenas.

El primer golpe que genera #VacunaGate, y que es brutal y simbólico, al mismo tiempo, es la ruina completa y la total destrucción de la narrativa vizcarrista, aquella construida desde el poder y por el poder, apoyada por gran parte de la llamada "sociedad civil" (red de oenegés de izquierda oligárquica) con gran acceso a consultorías con el Estado y por una mayoría de la prensa radial, televisiva, escrita y hasta digital, ultra dependiente a la pauta publicitaria estatal. El relato estaba amalgamado por el cliché del "obstruccionismo". Con base en este concepto se decía que estuvo bien ejecutado el cierre inconstitucional del parlamento elegido en 2016, ejecutado el 30/9/2019. Se le acusó de no dejar gobernar a Vizcarra, a pesar que le delegaron amplísimas facultades para legislar. Tras la vacancia que el nuevo parlamento aprobó contra el moqueguano, volvió a la escena el concepto potenciado por el argumento de que era irresponsable sacar a un presidente en plena pandemia, desdeñando los datos corroborados de colaboradores eficaces que lo señalaban como receptor de sobornos. Los forzados adornos conceptuales constitucionales de juristas complacientes con el poder, difundidos como potente propaganda facilitaron que se construyera el sentido común de que la vacancia fue un acto "golpista", cuando desde el punto normativo fue impecable. Las discusiones alrededor de la indeterminación del concepto jurídico "incapacidad moral permanente" fueron impulsadas para profundizar esta percepción de arbitrariedad. Con lo que no contó el poder conjugado, el establishment, fue que su abanderado quedaría expuesto, meses después, ante el país y al mundo como lo que es: un inmoral, un cobarde que, junto a su gente de confianza, vio la oportunidad de salvarse y salvar a los suyos y la tomó sin miramientos, mientras nuestros fallecidos por la pandemia superaban los 124 mil, según la lectura  que Luis Benavente hace de la data del Sistema Nacional de Defunciones. #VacunaGate reivindica las investigaciones que realizaba el congreso anterior y que no pudo concluir por su cierre abrupto y sobre todo reivindica la oportunidad y conveniencia para el país de la vacancia presidencial que el actual Congreso acordó en los primeros días de Noviembre 2020. El Martín Alberto Vizcarra Cornejo que clausuró el Congreso pasado para evitar que descubran sus delitos e inmoralidades y fue bien vacado por el Congreso actual es claramente un incapaz moral permanente. Nadie en su sano juicio puede o quiere, hoy, defender la integridad moral del ex mandatario. Esto marca el fin de su narrativa y da vuelta a la página sin duda de la etapa en que el expresidente fue un tótem intocable en la política local. Su futuro inmediato es sombrío y la ominosa sombra de la prisión se cierne sobre él. El Congreso, si existe en términos reales aún, debe inhabilitarlo.

El premio Nobel Mario Vargas Llosa, firme soporte del relato vizcarrista, tras esta debacle no ha escrito una sola línea sobre #VacunaGate y la participación de su protegido. Las virtudes de nuestro laureado escritor como imán que atrae a su órbita líderes corruptos han sido comprobadas. Basta con recordar que apoyó a Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Nadine Heredia, Susana Villarán, Pedro Pablo Kuczynski y el mismo Martín Vizcarra, para tener la certeza de que basta con ver a quién endose su voto para saber que ése será el gobernante corrupto del mañana.  Su caso es icónico y muestra lo que el odio político puede hacer en alguien inteligente, cómo puede llevarlo tantas veces al error y despojarlo de toda voluntad de enmienda.

Por cierto la crisis del relato vizcarrista impacta también en sus aliados del equipo especial LavaJato, los fiscales Vela y Pérez; quien en años de show mediático no han ofrecido resultados concretos. Su cercanía en la percepción con Martín Vizcarra también los deja mal parados. 

Sin duda #VacunaGate también afecta al Gobierno Morado de Sagasti, recordemos que Pilar Mazetti, ministra de Vizcarra, se quedó en el puesto con los morados. Es decir hubo una continuidad en la política sanitaria que hermana a Vizcarra con el Partido Morado, que por cierto exigía su restitución en el cargo después de la declaración de vacancia. Quizás esto explica, en parte, cómo se vacunaron casi 472 personas, según va la cuenta hasta la fecha, aunque es predecible que llegue al millar la lista de privilegiados que se vacunaron de manera irregular. Nada menos que la Canciller, funcionarios de MINSA, PCM, etc. Hasta ahora parece  que Violeta Bermudez, la primer ministro, y Francisco Sagasti no sabían de esto, pues no hay evidencia alguna de su participación. El dato, siendo bueno, los deja muy mal porque quiere decir que en sus narices se perpetran irregularidades y ellos no las perciben. Quiere decir que ambos cumplen una función decorativa mas que de liderazgo. Algo que se confirma si atendemos a los resultados y al modo en que están enfrentando la segunda ola de la pandemia: toda una catástrofe sanitaria con miles de muertos por ausencia de oxígeno y de camas UCI, y una absurda cerrazón absurda ideológica que los lleva a impedir inconstitucionalmente la participación del sector privado en la adquisición y aplicación de las vacunas. Parecen decididos a condenar al país a un genocidio sanitario continuado. El mismo sesgo ideológico los llevó a enfrentarse a la familia policial y también contra las FFAA, a quienes se les niega su participación en la planificación anti-covid. El Gobierno Morado está gravemente herido y desprestigiado por la debacle de su aliado Vizcarra y por su profunda ineficiencia e ineptitud. Salvo un milagro, es esperable que lleguen en las siguientes semanas a un dígito de aprobación popular en los sondeos de opinión.

Si bien el relato vizcarrista se encuentra en crisis y sus aliados políticos en el gobierno lucen sumamente debilitados y deslegitimados, su legado operativo aún pervive, lo hace a través del sistema de justicia, por la presencia en el Ministerio Público de Zoraida Avalos y de los miembros del Tribunal Constitucional, que continúan en sus magistraturas a pesar de que tienen el mandato vencido hace bastante tiempo.  Ni que se diga de la JNJ, que pretende completar 9 vacantes en la Corte Suprema y 3 en la Junta de Fiscales Supremos. Pero, más peligroso aún, pervive un Vizcarrismo electoral en el Jurando Nacional de Elecciones, a través de Jorge Salas Arenas, su presidente; aquel que ha resuelto con voto dirimente y con un exquisito fundamentalismo procedimental causas contra adversarios del vizcarrismo (exclusiones en parte o totales a TPP, Frente Esperanza, PN, APRA, PPC) y permitió que la candidatura congresal por Somos Perú del ex Presidente continúe en carrera. Vale la pena recordar que el hermano de Salas Arenas le debe un favor a Vizcarra desde hace algunos años. Con él convertido en el Gran Elector, las elecciones no tienen posibilidades de ser limpias o transparentes. Mientras se escriben estas líneas el Jurado Electoral Especial ha abierto proceso a Renovación Popular de Rafael López Aliaga, otro candidato opositor al Gobierno Morado de Sagasti. Para evitar un fraude electoral la salida de Salas Arenas del JNE es una condición ineludible y todos los demócratas debemos exigirlo sin ambages. No hay que dejar de señalar la menor pero existente posibilidad de que las elecciones no se lleven a cabo por ausentismo de los miembros de mesa a los cuales se les ofreció vacunar. Este giro sería una trampa urdida desde el poder.

Lamentablemente desde la arena política de la campaña aún seguimos observando cómo no se aborda la agenda social en el Perú, marcada sin duda por la falta de empleo, entre otras razones por la quiebra de innumerables Mipymes; no hay muchas ideas en la contienda sobre cómo generar los millones de puestos de trabajo que se requerirán en los siguientes 60 meses. Tampoco sobre cómo abordar la problemática creciente de la inseguridad ciudadana. Desde lo que dan cuenta las empresas encuestadoras, en particular CIT, la única que vio venir a UPP y al FREPAP en la elección del 26 de Enero de 2020, estamos aún ante una lucha abierta en la que cualquier cosa puede ocurrir. Colocaremos una línea por cada candidato de los que consideraremos en este análisis mensual de coyuntura para nuestro portal "Punto de Encuentro".

-Julio Guzmán: La ineficiencia del Gobierno de Sagasti, el gobierno morado y su vizcarrismo lo está haciendo crecer en rechazo y desprestigio.

-Keiko Fujimori: Parece jugar a querer llegar por inercia a la segunda vuelta, su falta de iniciativa a veces da la impresión de que no está interesada en ganar la elección y solo tener una bancada que le permita poder político.

-George Forsyth: Ha querido colocarse al centro de la elección, las buenas tácticas como la convocatoria del General en retiro de la PNP Aliaga, contrastan mucho con sus debilidades conceptuales y expositivas. Todo hace indicar que su estancamiento puede derivar incluso en una caída sostenida.

-Verónica Mendoza: Su discurso de cambiarlo todo ha cosechado alguna adhesión, aún no explota el concepto de renovación generacional de la política que la ayudaría, aunque la defensa de sus candidatos al congreso a los procesos de Cuba y Venezuela y su desconocimiento de los temas económicos la pueden frenar en la recta decisiva.

-Lescano: El discurso populista de cambio social más el marco institucional de Acción Popular y su aceptación en el Sur lo hacen peligroso. Habrá que ver sus estrategias en Lima y en el norte del Perú.

-Rafael López Aliaga: El único que parece tener un plan estructurado y que denuncia la corrupción de Odebrecht. Su subida puede derivar en un enfrentamiento directo con Keiko por el mismo electorado. Puede tener un voto oculto interesante.

-Daniel Urresti: Aunque está en posición expectante y se mantiene firme en su estrategia populista, da la impresión de que se quedó sin ideas y puede estancarse y caer.

-Ollanta Humala: No lo doy por liquidado aún, aunque su anti voto es el más grande de todos los de la contienda. Reúne las condiciones para ser una opción para el establishment. Ya fue su hombre en el gobierno. Pero, un juicio oral por el caso Odebrecht en plena campaña sería fatal para sus aspiraciones.

-Hernando de Soto: Parece que sus buenas ideas contrastan con la empatía que puede generar y sobre todo con el ímpetu que sus potenciales votantes requerirían en un momento como éste. Ha mostrado algunos valores jóvenes muy interesantes en su lista parlamentaria.

-Daniel Salaverry: Con la caída de Vizcarra sus posibilidades se reducen mucho. Su gran error fue comportarse en la campaña como un accesorio del ex Presidente en pos de un endose de votos que parece que difícilmente llegará.

-Cesar Acuña: Tiene una de las mejores listas parlamentarias en Lima y a pesar de contar con gobiernos locales y regionales de respaldo parece que parte de la crisis política de noviembre lo ha terminado de afectar en un grado que diera la impresión de que una remontada es improbable.

Tres temas que obvian casi todos los candidatos y que son claves son en primer lugar definir cuál será el comportamiento del Estado respecto a la "constructocracia", es decir al "Club de la construcción" y a las firmas "Lava Jato" ; en segundo lugar definir cuál será la estrategia de combate al tema del narcotráfico y a la producción de droga en el VRAEM. Por último la política para una migración responsable y que pueda ser asimilada productivamente. Hemos visto por imágenes el incremento de la presencia Haitiana en el país, que se suma a la colonia venezolana en el país. Sería importante saber el plan de los candidatos sobre este fenómenos más allá de una instrumental y repudiable xenofobia que debe ser rechazada. Estos tres puntos son  asuntos estructurales y son ignorados. En general la campaña en su totalidad carece de planteamientos sólidos.

Un tema que es bueno proponer como reflexión y debate es la influencia potencial de la República Popular China en la política regional y nacional. La Cancillería goza de mediana reputación y en este contexto del #VacunaGate en el que ha tenido que ver la embajada del gigante asiático vemos como varios funcionarios de alto nivel, incluida la propia ex Ministra de Relaciones Exteriores Astete optó por la vacunación irregular. Si esto pasa con una institución pública medianamente sólida y con prestigio es inimaginable lo que podría ocurrir con los Gobiernos Subnacionales y locales con otros temas, quizás respecto a infraestructura o inversiones extractivas. Hay que ponerle ojo a la forma de proceder de toda la gran presencia extranjera en el país, lo cual incluye sin duda la China, recordemos que ya hay algunos reportes sobre depredación en el mar de Grau perpetrada por embarcaciones con bandera asiática. La apertura del país a las inversiones es vital y debe fortalecerse y profundizarse, pero siempre velando soberanamente por los intereses de la patria.