Genocidio en el Perú Gobierno Vizcarra-Sagasti es el responsable

“El homicidio culposo es un delito tipificado

en el Código Penal Peruano (CPP)

que hace referencia a la muerte de una persona

causada por la imprudencia, negligencia o

impericia de otra, sin que el autor

haya provocado directamente la muerte con sus manos”

En el Perú, desde el gobierno de Martín Vizcarra y su continuación ahora con Sagasti, en el  combate a la Pandemia del COVID19, el Estado peruano viene implementando una estrategia que puede calificarse de genocida. Decenas de miles de peruanos pobres han muerto sin justificación, producto de un Estado y una gestión que ha generado las condiciones directas para impulsar estos decesos.

La lista de acciones de política pública que el Gobierno Vizcarra-Sagasti viene implementando frente a la Pandemia, y que generan las condiciones objetivas que causan la muerte de miles de peruanos, es larga. Para no abundar en los actos de corrupción, señalaremos las tres que consideramos más importantes y punibles:

  1. La no convocatoria a la empresa privada, Iglesias y organizaciones sociales de base para combatir la Pandemia. La sociedad inmovilizada para defenderse.
  2. En plena Pandemia, poner absurdas trabas burocráticas para que el país quede desbastecido de oxígeno.
  3. Prohibir a la empresa privada para que puedan importar y distribuir las vacunas.

De manera consiente y deliberada, todas estas medidas han limitado el uso solidario de todos los recursos existentes en la sociedad peruana, han precarizado a los servicios de salud pública hasta el colapso, y están poniendo en la indefensión y riesgo de muerte inminente a grandes sectores de la población al supeditarlo a la lenta distribución estatal de las vacunas. La equidad de la muerte. Es criminal.

El origen de éstas medidas de política pública contra la Pandemia es una mirada ideologizada de la sociedad peruana de origen ultraizquierdista. A Sagasti y a sus aliados políticos, sólo les importan sus “dogmas”, sus “ideas políticas”, sus “principios ideológicos”. En el fondo, Sagasti no era un tecnócrata social-demócrata. Lo parecía, como muchos: era y es un extremista de izquierda. Están enfermos.

Producto de ésta estrategia ideologizada, decenas de peruanos han perdido la vida, miles de familias han sido golpeadas por la muerte y lloran a sus seres queridos. Miles van a perder la vida este año, en el periodo de tiempo que transcurre entre la lenta llegada de vacunas y su burocrática aplicación en toda la población peruana. Al profundo dolor de la muerte, al hambre y al desempleo, los pobres del Perú ahora le suman -por millares- la muerte de sus seres queridos. Los pobres de origen mestizo no le importan a la élite extremista caviar.

El Perú está viviendo un genocidio planificado en manos del gobierno Vizcarra-Sagasti.

Debemos denunciarlo y detenerlo ¡ya!, y llevar a los responsables ante la justicia.

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