Defendamos la democracia

Por: Alejandro Planchet 

A una semana de la fiesta electoral de la democracia peruana, lo cierto es que, como dice Jaime Chincha en un programa de la televisión, nada está dicho. Con una cantidad abrumadora de encuestas publicadas de cara a los comicios de este 11 de abril, la única certeza que hay con respecto a los candidatos que podrían pasar a la segunda vuelta electoral es que habría por lo menos un representante de la derecha política nacional, quien deberá enfrentar a una propuesta distinta de derecha o a la polémica candidatura de Verónika Mendoza. Una eventual sorpresa de Pedro Castillo, también con una propuesta de izquierda, no puede descartarse aún, pero las posibilidades de ello son cada vez menores.

La atomización de los núcleos de poder y representación que convoca cada uno de los candidatos con potencialidad de avanzar a la segunda vuelta es tal, que puede hablarse de un virtual empate técnico que aglomera a hasta 6 candidatos que aún tienen posibilidades reales de alcanzar el ansiado cupo, sin poder determinarse un orden de prelación claro entre ellos, al margen de las tendencias que se pueden apreciar contrastando los resultados de las últimas encuestas publicadas. 

Esta apreciación que resume el panorama político vigente plantea que quien sea el elegido por los peruanos para ocupar el sillón de Pizarro deberá afrontar, además de la crisis sanitaria y económica, una realidad nacional fragmentada, con alta posibilidad de desembocar en crisis sociales y manifestaciones políticas. El Perú se ha vuelto una olla a presión a punto de estallar. Y cualquier cambio puede ser el gatillo que desencadena el pandemonio que tanto necesitamos evitar. 

Por este motivo, hoy más que nunca necesitamos que el proceso electoral sea llevado a cabo dentro los más altos estándares de transparencia y juego limpio, a la par de sostener los protocolos sanitarios para cautelar la salud de todos los que participen el domingo 11 de abril, tanto electores, como candidatos, como miembros de mesa y personal estatal dedicado a cautelar los comicios. Un eventual conato de fraude podría aplastar las aspiraciones democráticas de nuestra nación.

Los protagonistas del domingo electoral deben ser los resultados prontos, transparentes y justos, así como las imagenes de civismo y camaradería que deben imperar entre los peruanos. No permitamos que los corruptos de siempre siembren las semillas de la desestabilizacion, ni dejemos que la coyuntura permita que se revierta en la mesa el resultado de las anforas. Este 11 de abril todos a cuidar la democracia peruana.

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