Después del fallido auto golpe de Castillo, los protestantes y vándalos que destrozan, saquean y queman propiedad pública y privada enarbolaron cuatro puntos de reclamo: 1) Liberación y reposición en el cargo de, Pero Castillo, 2) Renuncia de Dina Boluarte, 3) Cierre del congreso y 4) Convocatoria a una asamblea constituyente. Salvo la renuncia de la presidente todos los demás puntos son inviables.
Pero después de los lamentables 50 muertos en el sur del país quienes perdieron la vida defendiendo el gobierno de Castillo, los líderes del marxismo radical se han dado cuenta que los otros temas seudorreivindicativos no terminan de cuajar en la población y poco o nada les importa la liberación de Castillo, la disolución del congreso y la asamblea constituyente, por ello están intentando cambiar el pliego de reclamos por una agenda social postergada manteniendo intransigentemente la postura sobre la renuncia de Boluarte como caballito de batalla.
Así pues, todos hemos empezado a ver en las calles de Lima a los compatriotas traídos desde el sur, marchando por la renuncia de la presidente, exigiendo justicia para los muertos y reclamando el abandono del estado en materia de salud, educación, infraestructura, etc. Esta es una estrategia de los líderes socialistas y comunistas que buscan ganarse el apoyo del pueblo, ya que los actos vandálicos o han hecho más que espantar el apoyo que pensaban conseguir, solo los sectores más intransigentes y radicales continúan con las quemas y saqueos.
Permitir el dominio absoluto de este discurso por parte de los marxistas radicales es muy peligroso, ya que pueden llegar a monopolizar el descontento de toda la población, por ello es importante que el estado, los sectores democráticos y sobre todo los verdaderos partidos políticos le presenten una agenda social clara al Perú y en especial a las regiones del sur. En ese sentido, por ejemplo, Enrique Valderrama ha planteado un programa mínimo para la justicia social donde sectores como las Mypes, el Agro, la pequeña minería y sobre todo el turismo- tan golpeado en estas semanas- necesitan un gran shock de inversión, muy necesarios y fundamentales para reactivar la economía, ello permitiría como afirma Juan Sheput una mayor estabilidad hasta el cambio de gobierno, y sobre todo lograría frenar las ambiciones políticas del marxismo peruano.