Jhon Oscátegui Inchi
El mundo entero reconoce que el Perú cuenta con una gran riqueza cultural de miles de años, por lo que en los lugares más insospechados se han hallado restos arqueológicos e históricos de todo tipo. Desde puntas de proyectil líticas, hasta sitios arqueológicos monumentales, y a pesar de todo el trabajo de los arqueólogos por más de 100 años, aún hay extensas zonas sin ser exploradas o estudiadas. Una parte de toda la creación artística y tecnológica de los pueblos originarios del antiguo Perú hoy lo podemos observar en los diversos sitios arqueológicos y museos que existen a lo largo y ancho del país.
Después de que el Presidente Alan García creara acertadamente el Ministerio de cultura el 2010 con el objetivo de que el Perú cuente con un ente rector de la política cultural. Los gobiernos posteriores a la administración aprista poco o nada han hecho para fortalecer la cultura en nuestro país. Pero lo que hoy sucede en el Ministerio de Cultura es simplemente nefasto. La institución encargada de defender y proteger la cultura, es la que más atenta contra ella.
La actual Ministra de Cultura, Leslie Urteaga Peña, que ya viene siendo investigada por la Fiscalía de la Nación por actos de corrupción cuando era Directora General de Defensa del Patrimonio Cultural. Hoy pretende modificar una vez más el reglamento de la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación (Ley Nº28296). Con dicha acción, el gobierno busca eliminar los mecanismos legales y administrativos que protegen el patrimonio cultural inmueble de la Nación (sitios arqueológicos, casonas coloniales, etc.), en favor de las inversiones privadas, con el cuento de la tramitología y la pérdida de tiempo.
Se propone eliminar los Certificados de Inexistencia de Restos Arqueológicos en Superficie (CIRAS), un requisito indispensable para descartar todo tipo de carga arqueológica sobre la superficie de terrenos, que luego serán usados para diversos proyectos de construcción. Esta supresión afectará de manera directa a los bienes arqueológicos en amplias zonas donde no se tiene registro de bienes culturales. Si ello se lleva a cabo, el Perú, un país donde la inconsciencia y el desinterés por la protección de la cultura por parte de los que solo piensan en números y ven a la cultura como un estorbo, será terrible y lamentable. Si se eliminan los CIRAS, se corre el riesgo de no poder detectar a tiempo los vestigios arqueológicos al momento de la realización de múltiples proyectos públicos y privados, se rompe el equilibrio entre la inversión económica y la preservación cultural.
Además de ello, se está buscando el retiro de la condición cultural de los bienes inmuebles, la urbanización de los sitios históricos de batalla, el considerar a los museos solo como espacios sin fines de lucro y eliminar el área de investigación del Ministerio de Cultura, todo ello solo perjudicará la preservación de la riqueza arqueológica e histórica del Perú. El gobierno está intentando desnaturalizar reiteradas veces los objetivos del Ministerio de Cultura e intentar beneficiar a la empresa privada sobre el legado cultural, un juego muy peligroso que en futuro podría afectar la identidad nacional y la unidad geográfica de la patria.