El discurso de Harvard

La sonrisa inocultable en el rostro de Keiko Fujimori, refleja la satisfacción de ser la protagonista de la semana (que novedad) gracias a su ahora memorable "discurso de Harvard" que terminó provocado un alboroto reactivo en la fauna política local, bien calculada por ella y sus asesores. En medio de unas aguas agitadas por el torrente electoral a Fujimori se le ocurrió ir de pesca y vaya que muchos picaron.



Por ejemplo, Alejandro Toledo dijo haber "visto a varios camarones que cambian de color. Me parece muy bien que la ex primera dama de la dictadura participe en la democracia. Una persona que no quiere a su madre no quiere a nadie, ah”. Estas frases me recuerdan al académico español Julián Marías cuando afirma que "por la boca muere el pez y el hombre por la palabra". Un crónico defecto que a su edad Toledo no va corregir, y que demuestra su falta de autoridad moral para referirse a la familia. 



Una de las más notorias caras de la izquierda caviar, Susana Villarán, tampoco pudo evitar la tentación de morder el anzuelo: “No K-maleón. No nos engañas. Tu pasado es lo único que puedes ofrecer en el futuro. Porque tu silencio y aquiescencia durante esos ocho largos años de primera dama y tu silencio aún mayor durante tu insignificante paso por el Congreso y por la política peruana sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas por tu padre y Montesinos, te convierten en cómplice”. La ex alcaldesa metropolitana parece no darse cuenta que su agresiva y desatinada intervención desnuda lo desubicados que han quedado los "progres" que no calcularon tal irrupción en un terreno que ellos creían de su exclusiva propiedad.



Lo más apreciado en las filas fujimoristas (aunque les cueste admitirlo en público) es la renuncia, por voluntad propia, del legislador Julio Rosas. Su fundamentalismo religioso era equivalente a una camisa de fuerza que los condenaba a no crecer más allá de su seguro voto duro. Ahora el otro voto, el blando, es visto con más optimismo. Dicho de otra forma es una resta que suma

Bonus.
Tras mostrarse preocupado ante la posibilidad de que los peruanos tengan que “elegir entre una dictadura y una corrupción”, en referencia a Keiko Fujimori y Alan García, respectivamente, y apoyar con su voto a PPK, bien haría el peruano español Mario Vargas Llosa en mantener prudente silencio, sobre todo cuando en el 2009 comparara a los entonces candidatos Humala y Fujimori con el sida y el cáncer. Ya sabemos cómo terminó la historia.

 

 




Lunes 14 de Setiembre de 2015

Con una semana llena de noticias o "cortinas de humo" (para los piro maníacos de la opinión), el caso de la periodista...

Miercoles 14 de Octubre de 2015

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