Las contradicciones de PPK

Durante los últimos días, el presidente electo, Pedro Pablo Kuczynski (PPK) ha comenzado a delinear la ruta que seguirá su gobierno, demostrando que no está dispuesto a someterse a caprichos ni berrinches de algunos de los espontáneos apoyos que recibió durante la segunda vuelta electoral. En tal sentido tomó prudente distancia con parte del colectivo No a Keiko, luego de que uno de sus autodenominados voceros informara que iban a sostener un encuentro con el sucesor de Humala. “Me voy a reunir con mucha gente, pero en este momento no es apropiado este tipo de reunión”, fue la clara respuesta de PPK ante la insistencia de los reporteros.

Hace bien PPK al establecer prioridades en la agenda, porque es lo que corresponde a quien se supone va a gobernar a todos los peruanos y no sólo para satisfacer las expectativas de grupúsculos radicales (opinión personal) que no aportan con propuestas constructivas ni conciliadoras y con mayor razón luego de un proceso que todavía pone en evidencia lo polarizada que ha quedado la sociedad peruana. A poco más de dos semanas de asumir su función presidencial, la población espera que tenga esas prioridades bien claras: Economía, seguridad ciudadana y educación. Los demás temas, que interesan sólo a pequeños colectivos (unión civil entre personas del mismo sexo, aborto para casos de violación, etc) deberán "esperar su turno" más aún cuando su aprobación no depende del Ejecutivo sino de un Congreso, que al parecer, será beligerante. La denominada luna de miel será corta y por lo tanto un despropósito pretender mal utilizarla.

Pero como nadie es perfecto y PPK tampoco lo es, acaba de cometer su primer gran error al abrirse un nuevo frente de controversia con el Legislativo luego de pedir a los trabajadores del complejo metalúrgico de La Oroya marchar hasta la plaza Bolívar para pedir la ampliación del proceso de liquidación de Doe Run. “Tenemos que hacer un pacto con ustedes para que me ayuden con el Congreso y yo los ayudo para que esto salga adelante. Ustedes saben quién controla el Congreso (el fujimorismo). Hagamos una marcha al Congreso y no dejen morir La Oroya”, dijo hace unos días. Sin embrago era solo el comienzo de una gran patinada que luego de la “traducción” posterior de su primer vicepresidente Martín Vizcarra y el desmentido del secretario general del Sindicato de Empleados de la empresa Doe Run, Luis Mantari descartando movilizarse hasta el Congreso por considerarlo una pérdida de tiempo y caldo de cultivo para otro conflicto social que no quieren promover, no deja lugar a dudas.

Así las cosas, ad portas de colocarse la banda presidencial, PPK deberá hilar con suma sutileza para evitar caer en la innecesaria contradicción.




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