Reformas electorales contra el tiempo

Pasada la resaca de fiestas patrias y los estragos propios del mensaje presidencial, que ya ha sido vestido y desvestido hasta la saciedad en los últimos días, hay que poner atención al estrecho margen de tiempo que tiene el Congreso para continuar con las reformas electorales que todavía están pendientes, con el objetivo de que entren en vigencia para las elecciones del próximo año.

 Entre esas reformas hay tres que son de vital importancia: los relacionados a la democracia interna, la eliminación del voto preferencial y el financiamiento público a los partidos políticos. Todas aun esperando la buena voluntad de los padres de la patria, a quienes les resulta “difícil” zanjar diferencias y apuntar en un solo sentido.

 Los partidos políticos viven una democracia interna de baja calidad en el país, reflejada en la crisis de credibilidad y liderazgo de las organizaciones que se supone han sido concebidas como instrumento fundamental para la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. Es necesario terminar con las  pequeñas dictaduras o cofradías amicales en que se han convertido y cuenten realmente con militantes.

 La eliminación del voto preferencial depende de que la anterior reforma camine. Su uso se ha distorsionado ya que no le presenta al elector posiciones programáticas o ideológicas del partido que postula, debido a que cada candidato congresal tiene su propio plan de Gobierno. Tomando en cuenta el inmenso número de aspirantes por elección, la tarea de elegir entre igual número de opciones se vuelve materialmente imposible.

Por su parte el financiamiento público de los partidos esta normado desde el año 2003. Sin embargo, a consecuencia de que el Ministerio de Economía no habilita los recursos desde la creación de la ley, no se ha entregado fondos a ninguna organización política, lo que favorece para que el narcotráfico y la corrupción se infiltren en los partidos a través de la entrega de dinero.

 ¿Podemos ser optimistas en los dos meses que quedan antes que en Octubre se convoquen las elecciones? Es como pedir peras al olmo. En ese sentido hace unas semanas el constitucionalista Enrique Bernales lo resumía afirmando que “el reto es muy grande, teniendo en cuenta que este Parlamento no se ocupa de lo sustantivo, sino que siempre está priorizando escenarios de alta tensión por debates políticos”.

El egoísmo, el chisme, y la envidia tienen más espacio.




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